domingo 23 de febrero de 2020 - Edición Nº3256

General | 23 ene 2020

Informe especial: Parte 1

El macabro negocio de Edelap: qué hay detrás de los salvajes cortes de luz en la región?


Edelap es una empresa monopólica en la prestación del servicio de energía eléctrica en la zona del Gran La Plata. Eso quiere decir que nadie en toda la región puede tener luz sin pasar por la impiadosa red de malos servicios y peores tratos a los usuarios que ofrece la empresa privada con sede central en diagonal 80 esquina 5.

Todas las fallas que uno pueda imaginar, ocurren en la prestación del servicio eléctrico que Edelap presta aquí. Es increíble que los organismos de control y regulación de la electricidad no tomen cartas firmes en el asunto.

Los contratos de concesión del servicio que presta como adjudicataria esta millonaria compañía, tienen cláusulas que indican que por muchísimo menos de lo que incumple, debería haber perdido la concesión y pagado multas exorbitantes.

Sin embargo, ahí sigue vivita y coleando; con dueños nuevos y vicios viejos. Complicándoles la vida a más de un millón de personas que viven atrapadas en su red de salvajismo empresarial argentino. Con rehenes en vez de clientes y políticos coimeros que le permiten seguir facturando fortunas a cambio de una ineficiencia sin límites.

Y como Argentina es un país rarísimo, Edelap goza de un llamativo privilegio que en cualquier otra parte del mundo funcionaría al revés. La lógica indica que a peor servicio menor costo para el usuario y a mejor prestación, mayor pago por ella.

Bueno, acá pasa lo contrario. Cuando en 2015 asumió como presidente Mauricio Macri (más conocido por el hit tribunero MMLPQLP), amigo y muchos creen que socio en las sombras, del entonces propietario de Edelap, la prestación era muy mala y casi nadie creía que pudiera empeorar.

Pero como somos argentinos y tenemos al Papa, a Messi, a Maradona, a Favaloro, a Gardel, a Borges, Fangio y a todos los más grandes del mundo, logramos lo impensado. Subieron las tarifas tres mil por ciento, si 3000%, y empeoraron muchísimo el servicio (en la misma proporción que los aumentos). Un logro bien argento, vio.

Resulta que Miauri (el que como era rico no iba a robar), nos convenció que si aumentaban las tarifas el servicio iba a mejorar. Orgullosos y con el síndrome es Estocolmo a pleno, sacamos pecho y dijimos (como pueblo y a los gritos) la frase del mileño: “si estamos pagando la luz menos que un café, cómo no va a andar mal el servicio. Está bien que aumente porque era una vergüenza lo que pagábamos. Ahora si va a mejorar”.

Y con esa vaselina discusiva nos destrozaron el bolsillo a fuerza de aumentazos despiadados, llevando el Excel de Edelap a sus mejores registros históricos.

Con esos números envidiables (servicio muy barato y facturación altísima), Alejandro Macfarlane, conocido en el ambiente empresario como “el gordo”, le puso el tarrito en el techo a Edelap y en marzo de 2017 se la sacaron de las manos.

El negocio fue fabuloso. Compró una empresa arruinada a costo vil, la aguantó un tiempo hasta que llegó la “era miau”, y sin ponerle un peso encima pero retirando toda la monstruosa ganancia, la vendió como si se tratara de la prestadora del servicio eléctrico en Kuwait.

Y que hizo con esa platita el dogor? se compró Camuzzi, que tenía las tarifas por el piso. Sabés que dio la casualidad que apenas la compró, el gas se fue por las nubes, como la electricidad en épocas de Edelap. Gordito picarón el Ale. Lo que se dice un tipo con suerte. Bilardismo empresarial, que le llaman…

Lo malo de todo esto no acaba ahí. Sucede que al parecer, los que compran este tipo de empresas públicas monopólicas no suelen orinar justamente agua bendita.

Y además, los ejecutores locales siguen siendo los mismos. Gerentes y empleados jerárquicos que también desafían la gravedad y la lógica, con sueldos faraónicos y la idoneidad de un pasante.

O sea: sigue todo igual en la bati oscuridad de la gótica ciudad de La Plata. Empresarios que ganan millones por prestar un muy mal servicio; el organismo nacional de regulación de la electricidad (ENRE) con más olor a cometas que la galaxia y un intendente platense (Julio Garro) que es por lo menos partícipe necesario de tanta devastación y saqueo a los bolsillos y la dignidad de los vecinos para los que debería gobernar.

 

LA LLEGADA DE PAGANO

Rogelio Pagano, es un histórico financista que conformó “un monopolio privado de la distribución de la luz”, informó oportunamente el portal platense 0221. Esto debería ser considerado una irregularidad clara y contundente en el marco regulatorio nacional y provincial. Después de 15 años de operatorias controla, además de Edelap, a Eden (norte y centro de la  Provincia), Edea (Costa Atlántica y centro) y Edes (sur)

En fin, esto es apenas un pantallazo de por qué se te corta la luz y nadie le pone el cascabel al gato.

Hablar detalladamente de sus autoridades, sus balances, sus incumplimientos y las sanciones que deberían aplicarle, queda para otros futuros informes...


 

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