martes 18 de febrero de 2020 - Edición Nº3251

General | 12 feb 2020

El video muestra claramente las gresiones

Noche de terror a bordo del 275: loco, borracho y drogado, atacó al chofer, enloqueció a pasajeros y rompió el micro


Era el jueves 6 de febrero cerca de las 10 de la noche y hacía calor en La Plata. Valeria Gutiérrez, una joven mujer que vive en Tolosa pero toma el micro en 122 y 32 para ir a su trabajo, subió al colectivo 275 pensando que era parte del rutinario trajín pre laboral diario. Imaginaba saludar a algunos conocidos de esos que siempre comparten el trayecto, escuchar música, llegar temprano a destino y comenzar sus tareas en paz y de buen ánimo.

Pero el ómnibus venía lleno, muchos de sus pasajeros habían subido en Punta Lara donde se habían resguardado del calor. Y al parecer, algunos habrían mitigado los sofocones térmicos a fuerza del mentiroso oasis que ofrece el alcohol. El caso que motiva esta nota está claramente vinculado a esta teoría: un joven borracho que les arruina el viaje a todos.

 

 

EL RELATO DE VALERIA

Primera Página dialogó con Valeria Gutiérrez, la mujer que filmó y viralizó el video que ilustra esta nota, para conocer los detalles que dan forma a esta pequeña pero llamativa y lamentable historia de un hombre de corta edad que enajenado y bajo de los fuertes efectos de por lo menos alcohol, atemoriza al chofer y a los pasajeros de un viaje de terror entre Punta Lara y La Plata.

“Si, era el micro 275. Yo subí en Camino Rivadavia y 122. Ya venía bastante gente a bordo, entre ellos este chico con dos parejas y tres nenas; él estaba sentado en donde no se puede, o sea atrás de los dos primeros asientos, pasado de alcohol o no se qué. Gritaba en vez de hablar normal. Así hasta 122 y 38, donde el chofer le alertó cordialmente que bajara el tono de su voz porque no escuchaba cuando subía gente y decía hasta donde iba”, comenzó su relato Valeria.

La valiente pasajera, que filmó cuidadosamente cada instante de este viaje de locos con su celular camuflado entre sus pertenencias para no generar mayor hostilidad, añadió que “en eso, el micrero le pide de buena manera q se tranquilice un poco, que baje el tono; y entonces el joven revoltoso y maleducado se enfurece hasta límites insospechados, aún para sus acompañantes”.

“No lo podían calmar, se le acercaba al chofer del micro y uno de los que iba con él le pegó dos cachetazos para frenarlo; pero eso lo enfureció aún más y empezó a increpar duramente al conductor, que siempre trató de suavizar la situación, siendo muy educado y no contestó las agresiones”, graficó con claridad y precisión la pasajera que hizo público este momento digno de haber formado parte de uno de los capítulos de cualquier serie de Nétflix.

Los que iban con él quisieron bajarse en diagonal 80 y 43, pero este energúmeno seguía gritando y aunque también decidió bajarse, quería que el chofer le abriera la puerta de adelante, cosa que solo está permitido para los que suben. Y como el conductor no accedió a su pedido, empezó a romper el vidrio de la puerta hasta que le abrió y finalmente bajó”, relata la mujer.

“Pero cuando pensamos que todo había terminado, el desequilibrado y hostil pasajero, gestor único y excluyente de esta verdadera pesadilla, se paró delante de la unidad de transporte público de la que acababa de bajar y aprovechando la imposibilidad de avanzar que propone el semáforo en rojo, comenzó a golpear el parabrisas con sus puños hasta romperlo. Finalmente, la luz salvadora se puso en verde y terminó esta verdadera odisea nocturna a bordo del 275”, concluyó Valeria, todavía impactada por el recuerdo de ese difícil momento que le tocó vivir aquella noche de terror.

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