¿Alguna vez te preguntaste cómo sería tener una mermelada que realmente sabe a fruta fresca y que podés preparar vos mismo en casa? La mermelada casera es mucho más que un simple acompañamiento: es un universo de sabores concentrados, y hoy te mostramos cómo hacerla con moras, esas pequeñas joyas dulces y ligeramente ácidas que marcan el final del verano.
La mermelada de mora no solo es deliciosa, sino que también aporta antioxidantes y vitaminas que ayudan a cuidar tu cuerpo. Prepararla en casa te permite controlar el dulzor, la textura y los ingredientes, evitando conservantes y aditivos innecesarios. Además, una vez lista, esta mermelada se convierte en la aliada perfecta para el desayuno, postres o incluso para dar un toque especial a comidas saladas.

1 kg de moras frescas o congeladas
700 g de azúcar
Zumo de medio limón
Lavá bien las moras y escurrilas.
Poné las moras en una cacerola grande, agregá el azúcar y el zumo de limón. Mezclá bien y dejá reposar 30 minutos para que la fruta suelte sus jugos.
Cociná a fuego medio hasta que hierva, luego bajá el fuego a medio-bajo y remové ocasionalmente.
A los 15 minutos, aplastá las moras para una textura más homogénea, o dejá algunos trozos si preferís una mermelada rústica.
Cociná en total 30-40 minutos, retirando la espuma que se forme en la superficie.
Si querés una mermelada sin pepitas, pasá la mezcla por un pasapurés fino.
Envase la mermelada en frascos de vidrio esterilizados, llenando hasta arriba, cerrá en caliente y poné boca abajo hasta enfriar para hacer el vacío.
La mermelada de mora queda increíble en tostadas, yogur con muesli, tortitas, tartas o hasta con quesos fuertes. Cada cucharada es un golpe de sabor concentrado que transforma cualquier plato en algo especial.
Si los frascos están bien esterilizados y el vacío se hizo correctamente, la mermelada dura hasta 12 meses en un lugar fresco y seco. Una vez abierto, guardalo en la heladera y consumilo en 2-3 semanas.
Energía: 36 kcal
Carbohidratos: 9 g
Azúcares: 8,4 g
Fibra: 0,5 g
Preparar tu propia mermelada casera de moras no es complicado, y la satisfacción de saborear algo hecho por vos mismo no tiene comparación. Si pensás en hacerla, no te quedes solo con las moras: esta receta es la base perfecta para experimentar con otras frutas y combinaciones de sabores. ¿Cuál será tu próxima creación dulce?