Las elecciones del 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires no solo se definen en el conurbano. Si bien la 1° y la 3° sección electoral concentran la mayor cantidad de votantes —más de 10 millones sobre un padrón de 14,3 millones—, el interior provincial juega una partida silenciosa pero decisiva.
La clave está en la desigual representación legislativa: mientras que el conurbano aporta el 71% del padrón pero solo el 37% de las bancas en disputa, la 2° y la 4° sección reúnen apenas el 8% de los electores y elegirán el 26% de los escaños (18 de 69). En números concretos, menos del 10% de los votantes bonaerenses definirán más de un cuarto de la Legislatura.
En ese marco, la 2° sección emerge como un laboratorio político. Allí, los hermanos Passaglia, de San Nicolás, rompieron con el PRO y se distanciaron de La Libertad Avanza para lanzar su espacio Hechos, junto a intendentes como Javier Martínez (Pergamino) y Román Bouvier (Rojas). Con el peronismo kirchnerista debilitado y un electorado fragmentado, los Passaglia aspiran a consolidar una tercera vía que, de tener éxito, los posicionará de cara a la gobernación en 2027.
La 4° sección no se queda atrás. Con 19 distritos en juego, el armado Somos Buenos Aires reúne a intendentes del peronismo anti K, radicalismo, PRO y vecinalismo. Con el liderazgo de Pablo Petrecca (Junín), secundado por Natalia Quintana (Leandro N. Alem) y Guillermo Britos (Chivilcoy), el bloque se proyecta como un actor de peso. Allí, el control de los distritos con más electores les otorga volumen político y capacidad de negociación futura.