Desde la llegada de Tapia al sillón principal de la AFA, el mapa de poder comenzó a reconfigurarse con reglas claras: fidelidad política y premios concretos. En ese esquema, varios dirigentes del fútbol de Ascenso no solo consolidaron su influencia dentro de la estructura del fútbol argentino, sino que también accedieron a cargos estratégicos dentro de la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (Ceamse).
El propio “Chiqui” Tapia no ocupa un rol simbólico. Además de conducir la AFA, preside la Ceamse y percibe un salario que ronda los 8 millones de pesos mensuales. Sin embargo, el eje del debate no se limita a su figura, sino a la red de dirigentes que lo rodea y que también integra el organismo ambiental.
Entre los nombres señalados aparecen Fabián Lovato (San Telmo), Martín Camarero (Brown de Adrogué), Jorge Milano (Villa Dálmine) y Javier “Pipo” Marín (Acassuso). Todos ellos fueron denunciados públicamente por la ex diputada Graciela Ocaña, un antecedente que vuelve a emerger cada vez que se analizan estas designaciones.
El caso de Lovato es uno de los más resonantes. Dirigente histórico del Ascenso, en 2017 quedó envuelto en un episodio violento al irrumpir con una patota en una asamblea que buscaba desplazarlo como vicepresidente de San Telmo. Su alineamiento con el peronismo y con la conducción de Julio Grondona en la AFA nunca fue un secreto. Hoy ocupa un cargo clave como secretario de las Selecciones Juveniles, una función que evidencia la confianza que le dispensa el esquema tapista.
En la misma órbita aparece Camarero, vicepresidente de Brown de Adrogué, institución que recientemente renovó autoridades con Agustín Galeota como presidente. Su cercanía con Tapia se traduce no solo en espacios dentro de la AFA, sino también en beneficios asociados a viajes y viáticos internacionales.
El nombre de Jorge Milano suma otro matiz. Vicepresidente de Villa Dálmine, fue designado en la Unidad de Inspección de la Ceamse, un puesto con peso real: entre sus funciones se encuentran auditorías en municipios, una tarea con impacto directo en la política bonaerense.
Por su parte, Javier “Pipo” Marín es considerado uno de los hombres de mayor confianza de Tapia. Vicepresidente de Acassuso, tuvo un rol central al frente de la Comisión de Arbitrajes durante la implementación del VAR en el fútbol argentino. Su nombre también quedó ligado en 2018 a una investigación judicial por abusos en pensiones juveniles de Independiente.
Cargos en el fútbol, sillones en la Ceamse y alineamientos políticos firmes configuran una red de poder que excede largamente el juego dentro de la cancha. En el Ascenso, la pelota sigue rodando, pero las decisiones de mayor peso se toman en despachos estatales.
A este entramado se suma otro frente sensible: la causa por Sur Finanzas, la financista que otorgaba préstamos a clubes y que es investigada por presuntas maniobras irregulares vinculadas a la compra de dólares durante el cepo cambiario del gobierno de Alberto Fernández. La empresa, manejada por Ariel Vallejo, también aparece relacionada con el dirigente platense Juan Bautista Melzi, cercano al Frente Renovador.