Venezuela atravesó una madrugada marcada por bombardeos y explosiones en distintos puntos estratégicos del país, en el marco de un operativo militar que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro. El hecho fue confirmado por el mandatario estadounidense Donald Trump, quien aseguró que el líder chavista y su esposa, Cilia Flores, fueron detenidos por fuerzas de élite y trasladados fuera del territorio venezolano.
Según los primeros reportes, los ataques se concentraron sobre instalaciones militares clave, entre ellas Fuerte Tiuna —el principal complejo castrense del país—, la base aérea de La Carlota, la Escuela de Oficiales de La Guaira y la terminal aérea de Higuerote. Vecinos de Caracas registraron en videos fuertes detonaciones y el sobrevuelo constante de aeronaves durante varias horas de la madrugada.
A través de la red social Truth, Trump afirmó que se trató de “un ataque a gran escala” ejecutado con éxito por Estados Unidos y sostuvo que Maduro enfrentará cargos en ese país por causas vinculadas al narcotráfico y al terrorismo. Desde Washington, la fiscal general estadounidense también confirmó que el mandatario venezolano será juzgado en territorio norteamericano.
En respuesta, el gobierno venezolano denunció una “gravísima agresión militar” y declaró el estado de excepción en todo el país. La televisión estatal difundió un mensaje del régimen llamando a la movilización popular, mientras que fuerzas de seguridad desplegaron operativos en las calles de la capital y otras ciudades.
Testigos relataron escenas de pánico durante los bombardeos. “Las ventanas retumbaron y me refugié en una habitación sin ventanas”, contó una vecina que vive cerca de Fuerte Tiuna. Otros residentes describieron el sonido de detonaciones continuas y ráfagas similares a ametralladoras durante varias horas.
El impacto regional no tardó en sentirse. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, denunció un ataque con misiles contra Caracas y pidió una reunión urgente de la OEA y la ONU para evaluar la legalidad internacional de la operación. Otros países y organismos internacionales expresaron preocupación por la escalada del conflicto y sus consecuencias para la estabilidad en América Latina.
Mientras tanto, el futuro político de Venezuela permanece incierto y la situación en el país continúa en desarrollo, con fuertes restricciones internas y un clima de tensión que se extiende más allá de sus fronteras.