domingo 31 de mayo de 2026 - Edición Nº5566

Policiales | 12 Jan

a un año

El papá de Kim Gómez y la frase de su hijo que expone el dolor más profundo del caso

Entre el dolor irreparable, la crianza sin odio y su incursión en políticas de prevención, Marcos Gómez expone cómo transforma la tragedia por su hija en una lucha diaria por justicia y cambio social.


A casi un año del brutal asesinato de Kim Gómez, la nena de 7 años que murió tras ser arrastrada durante 15 cuadras luego de un robo en La Plata, su papá Marcos Gómez reveló una conversación que resume el impacto más profundo del crimen: el que dejó en su familia y, especialmente, en su hijo menor.

¿Pa, qué vamos a hacer con estos asesinos?”, le preguntó Ciro, de 11 años, el hermanito del corazón de Kim. La respuesta de Marcos, lejos del rencor, fue una lección atravesada por el dolor pero también por una decisión consciente: no criar a su hijo desde el odio.

No me gustaría que él crezca con odio dentro suyo”, explicó Gómez en diálogo con 0221.com.ar.

El crimen ocurrió el 25 de febrero de 2025, cuando dos adolescentes de 14 y 17 años robaron el auto de Florencia Barbosa, la mamá de Kim, sin advertir que la nena estaba en el asiento trasero. En circunstancias que aún generan interrogantes, Kim quedó atrapada con el cinturón de seguridad y fue arrastrada por el asfalto hasta que los jóvenes chocaron y abandonaron el vehículo. El caso sacudió a La Plata, al país y abrió un debate político y social de enorme magnitud.

Ciro sabe lo que pasó. Accede a información, escucha, observa. Ve a Marcos encabezar marchas, hablar con la prensa, reclamar justicia. Y pregunta. Frente a eso, su papá eligió un mensaje tan duro como humano:

Son chicos que consumen violencia todo el día, que no tienen para comer… no los justifico, pero ¿qué podemos esperar de personas así?”.

Marcos insiste en que la venganza no es el camino y que su mayor preocupación es que Ciro tenga una vida sana. “A veces a las personas buenas nos toca vivir situaciones malas, y no es culpa nuestra”, le transmite.

Aunque se definió desde el inicio como “apolítico”, Marcos decidió dar un paso al frente. Se reunió con funcionarios nacionales y provinciales y hoy forma parte del Ministerio de Seguridad bonaerense, dentro del programa “Entramados”, que acompaña a jóvenes que cometieron delitos.

Actualmente coordina talleres y espacios de formación en municipios como Ensenada, Almirante Brown, Ezeiza y Avellaneda, con un objetivo claro: prevenir que otras historias terminen como la de Kim.

Dejar ir a Kim y que no cambie nada me dolería mucho más”, sostiene.

En paralelo, Marcos avanza con la creación de la Fundación Kim, que planea lanzar este año. El proyecto busca invertir en deporte, educación y salud para chicos y adolescentes de barrios populares, con acciones concretas: infraestructura en clubes, tratamientos médicos y apoyo educativo.

Los primeros clubes con los que trabajará serán Real Infantil, Tricolores y Unión Platense, este último destacado por el fútbol femenino y por haber acompañado públicamente a la familia.

Si el Estado no va a buscar a los chicos con problemas, quizá yo sí pueda hacerlo”, afirma.

Marcos admite que su vida cambió para siempre. Ya no piensa a largo plazo. Vive el día a día, sostenido por su familia, por Ciro y por el recuerdo de su hija.

Siento que hace rato vivo como si fuese mi último día.

Aun así, sigue. Camina “al filo”, como él mismo dice, pero se aferra a lo que lo mantiene de pie: la memoria de Kim, su hijo y la decisión de que el horror no sea en vano.

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