Una inesperada lucha de poder entre el alakismo y La Cámpora para conducir los destinos del histórico Club Atlético Abastense Argentino, saca a la luz la fuertísima interna que sacude al peronismo platense.
Hace muy poco se presentó una lista de unidad en el marco de la elección partidaria del domingo 15 de marzo 2026, con el intendente Julio Alak a la cabeza, desplazando al actual presidente, el diputado camporista Ariel Archanco, y entregándole muy pocos espacios de poder al sector refenciado en Máximo Kirchner.
"El Turco siempre nos duerme", sentenció una fuente camporista de alto rango. "Nos acostó cuando eligió su gabinete en 2023, luego en el armado de listas para las legislativas del año pasado, inmediatamente adornó a Pablo Elías, el concejal que pusimos primero en la lista cuando Alak fue electo, para que sea el segundo en la línea sucesoria y ahora nos fileteó en la lista del PJ. No tiene ni códigos ni piedad".
Con la confianza dinamitada y los puentes rotos, la agrupación del hijo de los dos presidentes va por todo. Saben que son el único espacio con respaldo, política y territorio suficientes como para enfrentar a Alak en el proceso sucesorio.
Y además creen firmemente que el intendente de La Plata buscará ser candidato a gobernador, un lugar que La Cámpora también pretende, por lo cual el enfrentamiento interno sería igualmente inevitable.
El Club Atlético Abastense Argentino, es hoy una institución centenaria con algo más de 900 asociados en su padrón. Llama la atención la cantidad, siendo que era un club que históricamente tenía no más de 300 socios.
Sin embargo, en los últimos tiempos, La Cámpora asoció a gran cantidad de militantes suyos y homologó los padrones nuevos en Personas Jurídicas, un organismo en manos de la orga.
Ubicado en 520 y 208, Abastense será entonces el domingo 22 de febrero 2026, la primera y estratégica parada de una lucha de poder infinitamente más grande entre el kirchnerismo y el alakismo en La Plata.
Los camporistas saben muy bien el valor simbólico que tendría una victoria ese día, para salir a ventilar como ofrenda al Máximo referente del sector, que "si no puede ganar el club de su barrio más querido, no puede pretender ser candidato a gobernador".
Allá por los inicios de la década de 1980, un joven Julio Alak que había llegado desde su ciudad natal de Benito Juárez para estudiar abogacía en La Plata, comenzó a militar políticamente en el peronismo, un partido que valoraba mucho el trabajo territorial. Entonces, el "Turquito", como lo llamaban los históricos del PJ platense, eligió a la localidad de Abasto como su estreno barrial.
Junto a un amigo, Alak juntaba las monedas para llegar a tomarse el micro 508, visitar a varias familias de aquella localidad lindante con la ruta 2 (los Romero y los Curima, entre otros) y volverse a La Plata. Así cada fin de semana, casi como si fueran a misa, pero en vez de adorar a Dios hablaban de Perón. ¿Ahora se entiende por qué el club Abastense es tan importante para el actual intendente?
Por eso, y a sabiendas de lo que piensa y hace La Cámpora platense, Alak tomó en sus propias manos las riendas de esa elección. Comenzó a reunir a su tropa en la Fundación del Plata, ubicada en calle 53 entre 16 y 17, para ponerlos a trabajar en la elcción de Abastense.