Pablo Cuchán, uno de los criminales más conocidos de la historia penal bonaerense, abandonó en las últimas horas la Unidad Penal N° 19 de Saavedra. La decisión fue tomada por el Juzgado en lo Correccional N° 1 de Bahía Blanca, luego de que se considerara que la causa por la que cumplía condena se encuentra prescripta.
La medida, firmada por el magistrado Gabriel Giuliani, responde a un planteo de la defensa técnica de Cuchán, ejercida por el abogado Maximiliano De Mira. El argumento central radica en que los delitos por los que fue condenado en 2024 (lesiones y amenazas) no superan los dos años de pena y ese plazo transcurrió sin una sentencia firme.
El escenario procesal de Cuchán cambió drásticamente debido a la demora de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires. Al no haber resuelto los recursos extraordinarios presentados, los plazos legales corrieron a favor del imputado, permitiendo que la causa por violencia de género de 2023 quedara sin efecto punitivo.
Cuchán cumplía una pena de 3 años de prisión impuesta en febrero del año pasado. Sin embargo, al cumplirse el tiempo máximo de prescripción para los delitos atribuidos sin que el fallo sea ratificado por la instancia superior, el juez Giuliani no tuvo más alternativa legal que ordenar su salida de la cárcel de Saavedra.
Aunque el femicida recuperó la libertad ambulatoria, su frente judicial no está cerrado del todo. A mediados de febrero de 2026, la Justicia en lo Civil de Bahía Blanca dictó un fallo histórico en contra del condenado.
Deberá pagar una indemnización de $276.889.000 a la familia de Luciana Moretti, la joven asesinada y descuartizada en Ingeniero White en 2004. El monto corresponde a los rubros de daño moral, psíquico y material ocasionados tras el brutal crimen que conmocionó a la provincia hace dos décadas.