En la apertura de sesiones del Concejo Deliberante, el intendente Julio Alak volvió a poner en el centro de la agenda una de las problemáticas más sensibles de cualquier gran ciudad: el tránsito. En una urbe atravesada diariamente por miles de vehículos que conectan barrios, accesos y el Casco Urbano, la promesa de una circulación más fluida aparece como una de las claves de gestión.
La herramienta elegida para avanzar en ese objetivo es la expansión de la onda verde, un sistema que sincroniza los semáforos para permitir que los vehículos mantengan una velocidad constante sin detenerse en cada cruce. La lógica es simple, pero su implementación requiere una ingeniería compleja: coordinar los controladores semafóricos, ajustar los ciclos de tiempo y sumar sensores de detección vehicular capaces de monitorear el flujo en tiempo real.
El anuncio incluye la incorporación del sistema en tres corredores considerados estratégicos para la movilidad platense: Camino General Belgrano, diagonal 73 y diagonal 74. Se trata de arterias que funcionan como verdaderos canales de conexión entre diferentes barrios y el centro administrativo y comercial de la ciudad.
La expansión no parte de cero. En los últimos meses, la Municipalidad avanzó con distintas pruebas piloto que funcionan hoy como antecedentes del plan actual.
Uno de los casos más citados por el Ejecutivo local es el de la avenida 44, donde la implementación de la onda verde entre 131 y la Ruta 2 permitió, según datos oficiales, reducir en un 55% los tiempos de circulación. Esa experiencia se convirtió en el argumento técnico para replicar el sistema en otros puntos de la ciudad.
Otro ejemplo se registró en Camino Centenario, donde el esquema aplicado desde calle 511 hasta Villa Elisa logró disminuir los tiempos de viaje en un 40%, evidenciando el impacto que puede tener la coordinación semafórica en corredores de alta circulación.
La estrategia también tuvo avances concretos durante el último año. En septiembre, el Municipio puso en funcionamiento la onda verde en el tramo de diagonal 74 entre 1 y 122, intervención que incluyó la instalación de nuevos semáforos en 116 y 117.
Un mes antes, en agosto, la Comuna ya había anticipado un plan de expansión más amplio que contemplaba nuevos corredores como Camino Centenario, avenida 60 —desde 31 hasta 143 una vez finalizadas las obras de repavimentación— y la extensión del sistema sobre todo el Camino General Belgrano.
Detrás del concepto de onda verde hay algo más que una mejora técnica en los cruces. En términos de planificación urbana, el sistema apunta a reorganizar los ritmos de la ciudad. Reducir detenciones innecesarias no solo acorta los viajes, sino que también disminuye el consumo de combustible, reduce las emisiones contaminantes y baja los niveles de estrés vial.
Para los planificadores urbanos, el verdadero desafío no está solo en sincronizar luces, sino en interpretar el comportamiento del tránsito en tiempo real. De allí la importancia de los dispositivos de monitoreo y de la homogeneización tecnológica de los semáforos, una condición indispensable para que el sistema funcione de manera eficiente.
Con la expansión anunciada por Julio Alak, la Municipalidad busca consolidar una política de movilidad que ya empezó a mostrar efectos en algunos corredores. Si los resultados se replican en las nuevas arterias, la onda verde podría convertirse en una de las herramientas más visibles para mejorar la experiencia cotidiana de miles de conductores que atraviesan La Plata todos los días.
En una ciudad pensada urbanísticamente con diagonales y ejes estructurales, la sincronización del tránsito no es solo un detalle técnico: es, en cierto modo, una forma de reescribir el ritmo con el que la ciudad se mueve.