El macabro descubrimiento de un cráneo en las arenas de la Isla Paulino ha dejado de ser un simple hallazgo policial para convertirse en una pieza potencialmente clave en una de las causas más dolorosas de la región.
Los abogados que representan a Marta Ramallo, madre de Johana Ramallo, anunciaron que intervendrán formalmente para determinar si el resto óseo pertenece a la joven desaparecida en julio de 2017.
La presentación, que será encabezada por los letrados Ignacio Fernández Camillo y Andrés Noetzly, apunta a obtener acceso inmediato a las actuaciones de la UFI N°2 de La Plata, bajo la dirección de la fiscal Betina Lacki.
La elección de la fiscalía no es menor: Lacki fue quien instruyó originalmente la causa Ramallo, lo que agilizaría el conocimiento de los antecedentes y la sensibilidad del caso.
Dada la naturaleza del hallazgo en una zona de mareas, la querella mantiene la cautela y se ajustará a un protocolo técnico de tres etapas para evitar falsas expectativas:
Determinación de origen: Los especialistas de la Policía Científica deben certificar primero que se trata de un cráneo humano real y no de una pieza de utilería o estudio.
Identificación de sexo: En caso de ser humano, los forenses realizarán el peritaje para determinar si los restos corresponden a un hombre o una mujer.
Cotejo genético: Solo si se confirma que es un resto femenino, se procederá a la extracción de material para comparar el ADN con la base de datos de la familia Ramallo.
Desde entonces, la familia y las organizaciones de derechos humanos han luchado no solo por justicia y condenas contra la red de trata que la captó, sino también por hallar la totalidad de sus restos.
Este nuevo descubrimiento en la Isla Paulino, geográficamente cercana a Palo Blanco, reactiva la búsqueda de respuestas en una herida que la sociedad platense y berissense mantiene abierta.