El mapa político de la provincia de Buenos Aires para 2027 empieza a dibujarse entre reuniones reservadas y actos con aroma a campaña.
Con la imposibilidad constitucional de una nueva reelección para el actual gobernador y para la vicegobernadora Verónica Magario, el peronismo bonaerense ha activado un "operativo sucesión" que incluye al menos seis figuras de peso.
En la capital provincial, el intendente Julio Alak parece haber tomado la delantera. Con un territorio "blindado", el jefe comunal platense mantiene una agenda de reuniones semanales con dirigentes del conurbano y el interior.
Su reciente cena con la "vieja guardia" vinculada a Eduardo Duhalde y su aceitado diálogo con sectores del radicalismo lo posicionan como el arquitecto de un armado transversal que busca seducir al electorado moderado.
Otros nombres en la grilla de partida se anotan con sus intenciones como el ejemplo de Gabriel Katopodis, el ministro de Infraestructura mantiene un fuerte anclaje en la Primera Sección Electoral y es visto como un hombre de gestión con llegada a los intendentes.
Pese al hermetismo de su entorno, en La Matanza el mensaje es unánime con Sergio Massa: "Si Sergio se anota, se termina la interna". Su figura sigue siendo el techo electoral del espacio.
Lejos, sin consenso, sin el aval de los fuertes del conurbano peronismo y con un local en CABA, la intendenta de Moreno Mariel Fernández ya se anotó en la carrera con el respaldo de los movimientos sociales y el lanzamiento del espacio "Reconquista".
Uno de los movimientos que más ruido generó el último fin de semana fue el reposicionamiento de Sergio Berni.
Desde su entorno aseguran que es el candidato con mejor imagen transversal, capaz de retener el voto duro kirchnerista y, al mismo tiempo, penetrar en sectores que hoy simpatizan con La Libertad Avanza o el PRO.
"Sergio es la respuesta a la principal demanda social: la seguridad. Tiene el liderazgo para conducir una provincia difícil que conoce metro a metro", afirman sus armadores.
Este perfil cuenta con el visto bueno de espacios como Radicales para la Victoria, liderados por Marcelo Montero, quienes ven en Berni la figura de autoridad necesaria para la etapa que viene.
El PJ bonaerense confía en una ventaja de 20 puntos sobre cualquier variante libertaria en la provincia. La lectura del oficialismo es que el desgaste socioeconómico del gobierno nacional —marcado por la crisis industrial y la caída del consumo— le está dando la espalda al "experimento libertario".
Bajo esta premisa, la elección provincial de 2027 se perfila como el pilar fundamental para la reconstrucción del campo nacional y popular.