La sombra de Martín Insaurralde se cierne otra vez amenzante sobre el gobierno de Axel Kicillof, como un fantasma eterno que amenaza con otro gran escándalo a su medida, esta vez en Lotería bonaerense, donde hace años oficia como operador de los grandes actores del sector, ahora a través de su lacayo Gonzalo Atanasof (conocido en el ámbito político bonaerense como Gonzalo AtanaSobre), un cajero letal que la junta para Martín desde épocas inmemoriales.
Ese gatero empedernido del yate Bandido ahora escondido (lindo jueguito de palabras), sigue manejando desde el ostracismo, a través sus esclavos millonarios, las siguientes cajas enormes del poder bonaerense: Lomas de Zamora (Federico Otermín), San Vicente (Nicolás Mantegazza), Lotería bonaerense (Gonzalo AtanaSobre), Defensoría del Pueblo (Guido Lorenzino) y Cámara de Diputados PBA (Alejandro Dichiara), entre muchos otros espacios.
La adjudicación de tragamonedas por dos décadas desató una guerra sin cuartel en el Instituto Provincial de Lotería y Casinos. El alfil de Insaurralde y del ministro de Gobierno Carlos "Tiburón" Bianco (heredero institucional de la caja) chocan de frente contra el secretario ejecutivo matancero en una disputa que desnuda las fracturas en el vértice del poder provincial.
La política bonaerense tiene reglas no escritas, y una de las más antiguas dictamina que los resortes del juego son el sismógrafo perfecto para medir las tensiones en el poder. Hoy, el Instituto Provincial de Lotería y Casinos (IPLyC) se convirtió en el escenario de una descarnada interna que involucra directamente al gobernador Axel Kicillof, a su vicegobernadora Verónica Magario y a los popes territoriales del peronismo.
En el centro del cuadrilátero hay un nombre conocido por todos los habitués de los pasillos de Gobernación: la empresa Boldt S.A., el histórico emporio vinculado a la familia de Antonio Ángel Tabanelli, su fundador. Los dueños actuales son sus hijos, Antonio Eduardo Tabanelli y Rosana Beatriz Martina Tabanelli, quienes asumieron el control y la mayoría de las acciones en 2022.
El botín no es menor, ya que se discute el monopolio de las tragamonedas en los distritos más rentables de la provincia. La crisis, que venía cocinándose a fuego lento, estalló en este mes de marzo de 2026. La mecha se encendió cuando se puso sobre la mesa del directorio la intención de avanzar con una licitación que le otorgaría a la empresa privada la explotación del negocio por los próximos 20 años.
Ante la falta de acuerdo por los plazos largos, se optó por una salida de emergencia: la Resolución N° 262, firmada a principios de mes, que le otorga a Boldt S.A. una nueva prórroga hasta el 31 de diciembre de 2026. Sin embargo, este parche administrativo solo logró exponer públicamente a los dos bandos que hoy paralizan el manejo del juego oficial en Buenos Aires.
Para entender el ajedrez actual, hay que mirar a quienes ocupan los sillones en calle 46 entre 6 y 7 de La Plata, sede de la Lotería bonaerense. El presidente del organismo es Gonzalo AtanaSobre, un dirigente con profundo anclaje en la Ciudad de La Plata.
Atanasof responde políticamente al intendente local, Julio Alak, pero su desembarco en la presidencia del IPLyC en diciembre de 2023 no fue un simple pago chico. Fue el resultado de un complejo acuerdo político en el que tuvo un peso fundamental la figura de Martín Insaurralde. O sea, milita en La Plata para Alak, pero la junta en Lotería para Insaurralde. Clarito.
Para gran parte del ecosistema político de la provincia, la gestión actual representa una continuidad táctica del modelo que el exjefe de Gabinete, Martín Insaurralde, montó mientras fue el hombre fuerte de los intendentes en el gobierno de Axel Kicillof. Tras la caída en desgracia del lomense, cuando derrapó feo a bordo del yate Bandido en Marbella, la estructura mutó, pero los intereses permanecieron.
Hoy, Atanasof se mueve bajo la atenta mirada y sintonía del todopoderoso ministro de Gobierno, Carlos Bianco, mano derecha y celador político del gobernador. Este sector es el que empuja la regularización contractual de Boldt S.A., argumentando desde lo administrativo la urgencia por sostener la recaudación tributaria y garantizar las fuentes laborales.
Del otro lado del ring, atrincherado en la Secretaría Ejecutiva del Instituto Provincial de Lotería y Casinos, se encuentra Marcelo Santillán. Exintendente del distrito de Adolfo Gonzales Chaves, Santillán no es un líbero: es un soldado directo de la vicegobernadora Verónica Magario.
La orden que bajó desde el ala matancera fue clara y contundente: no avalar con la firma la polémica licitación a dos décadas. Según dejó trascender el propio entorno de Santillán, las condiciones económicas estipuladas en el borrador del pliego garantizaban un esquema de ganancias para la empresa privada que estaba "fuera de lo normal y habitual". O sea, es un verdadero choreo.
¿Qué esconde realmente esa negativa? Para los analistas del conurbano profundo, la objeción técnica esconde un pase de facturas político. El sector que lidera Magario acusa a la dupla Gonzalo AtanaSobre - Carlos "Tiburón" Bianco de querer cerrar un negocio a largo plazo que comprometería las finanzas del Estado, consolidando "cláusulas leoninas" a favor del holding privado.
La negativa del exintendente de Adolfo Gonzales Chaves bloqueó la jugada macro y forzó la mencionada Resolución N° 262. Mientras tanto, el reloj corre y el nerviosismo aumenta. Según trascendió esta semana corta, Gonzalo AtanaSobre ya le habría pedido la renuncia indeclinable a Santillán y hasta habría sido formalmente aceptada.
El caso de Boldt S.A. es un manual de supervivencia bonaerense. La empresa controla actualmente salas que son verdaderas máquinas de imprimir billetes: el Casino Central de Mar del Plata (Anexo III - Hotel Hermitage), el Hotel Sasso, y las salas de Tandil, Miramar, Mar de Ajó y Sierra de la Ventana.
El esquema de prórrogas que hoy desgarra al peronismo no es nuevo. Comenzó en 2019, cuando la entonces gobernadora de Juntos por el Cambio, María Eugenia Vidal, declaró fracasada una parte de la licitación original alegando que la oferta era inconveniente para las arcas públicas.
Desde aquel momento, mediante actas de acuerdo y resoluciones transitorias, la empresa continuó operando de facto. Lo que debía ser una excepción temporal de la gestión anterior, se transformó en la regla de la actual.
¿Podrá la Provincia de Buenos Aires transparentar la licitación de su principal caja antes de que termine el año? Por ahora, la guerra fría en la calle 6 se juega a puertas cerradas, pero el cruce de sables ya dejó heridas que serán difíciles de cicatrizar en el corto plazo. El kicillofismo puro y el aparato tradicional miden fuerzas, y en el medio, millones de pesos diarios siguen cayendo en las tragamonedas de la discordia.