La meritocracia parece tener un código postal exclusivo en las oficinas del Banco Nación. En un contexto donde el acceso a la vivienda es una utopía para los jóvenes bonaerenses, el apellido Menem vuelve a ser sinónimo de privilegio.
Se confirmó que Nazarena Menem, de apenas 26 años, fue beneficiada en agosto de 2025 con un crédito de $236.918.000. Este caso se suma al de su primo, Sharif Menem, quien embolsó $357 millones.
Entre ambos, el clan más joven de la familia riojana tomó casi $600 millones en préstamos estatales en menos de un semestre.
La polémica no solo reside en los montos, sino en la fragilidad de los respaldos. Nazarena Menem cuenta con una experiencia laboral mínima en la Auditoría General de la Nación, donde habría obtenido la planta permanente sin trayectoria previa.
Con un sueldo de auxiliar administrativa que no superaría los $2,5 millones, la relación cuota-ingreso para un préstamo de esa magnitud resulta, cuanto menos, un milagro contable que ya está siendo analizado en los tribunales federales por la diputada Mónica Frade.

El escándalo escala más allá de los apellidos históricos. El equipo económico de Luis Caputo parece haber encontrado en el Banco Nación una financiera personal. Federico Furiase, secretario de Finanzas y director del Banco Central en 2025, recibió $367 millones.
Lo curioso es que habría utilizado el dinero para una tercera propiedad, violando la esencia de la línea crediticia destinada a viviendas únicas o segundas residencias.
A él se suman Pedro Inchauspe ($510 millones) y Felipe Núñez ($373 millones). Este último, en un giro de ironía política, definía anteriormente al Banco Nación como una "cueva de acomodados". Hoy, desde el otro lado del mostrador, asegura que fue "como cualquier hijo de vecino", a pesar de que los expedientes sugieren una agilidad administrativa inexistente para el ciudadano de a pie.
