El escenario en Mar del Plata es de una fragilidad alarmante, configurando un problema mayúsculo para el Presidente Javier Milei y el Gobernador Axel Kicillof. Aunque el INDEC reportó una baja de la pobreza al 22,8% en el segundo semestre de 2025 (afectando a unas 153.000 personas), los números oficiales maquillan una realidad barrial que ya no se sostiene.
La pobreza estructural se mantiene clavada cerca del 15%, golpeando con fuerza a una clase media en proceso de empobrecimiento acelerado. En los barrios periféricos y en la localidad de Batán, la situación dejó de ser preocupante para transformarse en una emergencia humanitaria.
Según relevamientos del ISEPCI en más de 1.500 hogares de 30 barrios populares, la desocupación real oscila entre el 59% y el 65%. El dato más doloroso marca que entre el 73% y el 78% de las familias no logran completar las cuatro comidas diarias ni tienen cobertura de salud.
Los focos de mayor vulnerabilidad se concentran en Las Canteras, Parque y Valle Hermoso, Las Retamas, La Herradura, Santa Rosa del Mar, Caribe, Nuevo Golf, Antártida Argentina y zonas de Batán. Allí, la presencia del Estado municipal es prácticamente nula.
Lo que tenés que saber sobre la crisis en Mar del Plata
Colapso laboral: La desocupación en barrios periféricos de Mar del Plata alcanza el 65%.
Industria en caída: El sector pesquero y textil reportan parálisis productiva y despidos masivos en 2026.
Herencia política: La gestión del ex Intendente Guillermo Montenegro es apuntada por el vaciamiento de la ciudad.
Incertidumbre: La actual conducción del municipio enfrenta un desgaste irreversible por falta de fondos.
Impacto turístico: La temporada de verano fue la peor desde la pandemia, rozando apenas un 50% de ocupación.
Para entender cómo Mar del Plata llegó a este punto ciego, es imperativo revisar la figura de Guillermo Montenegro. El ex Intendente construyó su carrera saltando de los despachos judiciales a los sillones políticos, dejando siempre una estela de controversias y expedientes oscuros.
En sus inicios como Juez Federal, supo tejer redes de poder que lo catapultaron al PRO. Su salto a la política porteña como Ministro de Seguridad estuvo marcado por el bochornoso escándalo de las escuchas ilegales y la designación del polémico Fino Palacios al frente de la policía.
Tras su paso como embajador, desembarcó en Mar del Plata vendiendo una imagen de gestor eficiente y mano dura. Sin embargo, su paso por el sillón principal del municipio en la avenida Luro se tradujo en una administración opaca, diseñada para beneficiar a sectores concentrados mientras se desfinanciaba la asistencia social.
Su gestión acumuló severas denuncias periodísticas y políticas. El escandaloso negociado de las "fotomultas" adjudicadas a dedo, la constante privatización del espacio público en las playas y la paralización de la obra pública en los barrios periféricos son las marcas registradas de su paso por la ciudad.
👉 "Prometió orden y transparencia, pero dejó un municipio loteado y a la deriva", resumen desde la oposición local. La herencia de Guillermo Montenegro es la piedra angular del colapso actual: áreas sensibles como Desarrollo Social y Seguridad quedaron desmanteladas y sin presupuesto operativo.
La economía real de la ciudad no resiste más golpes. La industria pesquera, motor histórico del puerto, atraviesa una crisis profunda. El precio del gasoil subió más del 40% en lo que va de 2026, pulverizando la rentabilidad de las embarcaciones.
Los reportes de los gremios portuarios indican que las descargas de variado costero se desplomaron casi un 40% en el primer trimestre. La parálisis de las flotas pone en riesgo miles de empleos directos e indirectos, cortando el flujo de dinero que sostiene a las barriadas obreras.
El panorama industrial se oscurece con la agonía del sector textil. Según datos de la Cámara Textil de Mar del Plata, las ventas cayeron un estrepitoso 50%. El brutal aumento de las tarifas energéticas obligó a las fábricas a operar a menos de la mitad de su capacidad, provocando el despido de al menos 300 trabajadores.
Todo este coctel explosivo detona tras una temporada estival desastrosa. Según el EMTURyC, la ocupación hotelera apenas rozó el 50%, convirtiéndose en el peor verano post-pandemia. La brutal caída del gasto per cápita impidió generar el colchón financiero histórico con el que el comercio local suele afrontar el invierno.
Hoy, la ciudad convive con un aumento drástico de la inseguridad y recortes letales en programas sociales. En medio del fuego cruzado por el ajuste nacional y la falta de fondos provinciales, Mar del Plata es una bomba de tiempo a punto de estallar en el corazón de la Provincia de Buenos Aires.
Fuente:
Serio problema para Milei, Kicillof y Montenegro: Mar del Plata, la ciudad más importante del interior bonaerense, se prepara para enfrentar un duro invierno con fragilidad social y crisis en la pesca.
— Beto Valdez (@betovaldez) April 12, 2026
Aunque el INDEC reporta una baja de la pobreza al 22,8% en el segundo…