La excusa formal fue un partido de fútbol en San Vicente, pero en el léxico del peronismo de la Provincia de Buenos Aires, rodar la pelota es sinónimo de rosca pura. Allí, Sergio Massa escenificó su retorno a la arena política rodeado de los jóvenes caciques que manejan un padrón electoral superior al de varias provincias juntas.
El encuentro deportivo enfrentó a un combinado de intendentes peronistas contra dirigentes del Frente Renovador. La victoria fue para el Partido Justicialista por un contundente 4 a 1, con 2 goles del jefe comunal de Lomas de Zamora, Federico Otermín, quien se erigió como la figura de la cancha.
Por el lado del massismo sudaron la camiseta figuras como Fernando "Pato" Galmarini, diversos legisladores provinciales y el intendente de Rawson (provincia de San Juan), Carlos Munisaga. Pero el plato fuerte llegó desde el banco: Sergio Massa irrumpió en escena para repartir abrazos y monopolizar los diálogos al oído.
Hasta este fin de semana, el líder del Frente Renovador limitaba sus apariciones a marchas de alto consenso social, como la movilización universitaria o la del 24 de marzo. Esta foto coreografiada, rematada con un asado en la mítica Quinta de San Vicente, marca el fin de su letargo.Radiografía de los caciques: quién es quién en el nuevo armado
Para entender el peso de la foto, hay que diseccionar a sus protagonistas. Sergio Massa sigue siendo el equilibrista supremo de la política argentina. Tras su derrota presidencial, el tigrense esperó pacientemente que la licuadora económica de Javier Milei hiciera el trabajo sucio, apostando a capitalizar el descontento de la clase media herida.
A su lado estuvo Federico Otermín, el Intendente de Lomas de Zamora (694.330 habitantes). Su caso es digno de estudio: sobrevivió políticamente al escándalo de las tarjetas de "Chocolate" Rigau cuando presidía la Cámara de Diputados, y al bochornoso "Yategate" de su jefe político, Martín Insaurralde. Hoy, se perfila como un presidenciable provincial.
Otro peso pesado es Federico Achával, mandatario de Pilar (395.072 habitantes). Proveniente de una familia acaudalada y vinculada históricamente al negocio del juego y los casinos, consolidó un poder hegemónico en el norte del conurbano. Su sintonía con Federico Otermín no es casual; ambos miran con ambición el sillón principal de La Plata.
Por el oeste dijo presente Gustavo "Tano" Menéndez, el hombre que destronó al histórico barón Raúl Othacehé en Merlo (582.486 habitantes). Ex titular del Partido Justicialista, es un articulador nato que sabe nadar en todas las aguas de la interna peronista sin ahogarse en los caprichos del kirchnerismo duro.
La lista se completa con pragmatismo puro. Gastón Granados, Intendente de Ezeiza (201.511 habitantes), es el heredero directo del eterno sheriff Alejandro Granados. Su gestión se basa en garantizar el orden territorial, negociando con la Casa Rosada o la Gobernación según convenga al termómetro de sus vecinos.
El anfitrión, Nicolás Mantegazza de San Vicente (98.215 habitantes), es otro dirigente que supo emanciparse de las sombras de Martín Insaurralde para construir un bastión propio en un distrito de explosión demográfica. A su lado posó Juan Andreotti, jefe comunal de San Fernando (171.616 habitantes) y la sangre más pura del Frente Renovador, invicto en las urnas de su exclusivo municipio.
Este polo de poder suma millones de votos y no tributa ni a Axel Kicillof ni a Máximo Kirchner, aunque mantiene el teléfono abierto con Cristina Kirchner. La motivación que los aglutina es el olfato histórico del justicialismo.
👉 "En el peronismo empieza a crecer la idea que tal vez se pueda ganarle a Milei el año que viene y eso los activa a todos", confesó un dirigente de primera línea. Con la caída en las encuestas de Javier Milei y el agotamiento internacional de los populismos de derecha, el peronismo territorial afila los botines.
Lo que tenés que saber sobre la cumbre en San Vicente
El evento: Partido de fútbol y asado en la Quinta de San Vicente.
El anfitrión y el invitado: Nicolás Mantegazza recibió a Sergio Massa y a la cúpula joven del conurbano.
El mensaje: Creación de un polo de poder independiente de La Cámpora y de Axel Kicillof.
El contexto: El peronismo huele sangre ante la caída de Javier Milei en las encuestas nacionales.
La proyección: Se instalan las figuras de Federico Otermín y Federico Achával para la gobernación en 2027.