Fantome Group, la emblemática firma que supo ser el motor de producción para marcas líderes como Reebok, Cheeky, Kappa y Kevingston, solicitó formalmente la apertura de su concurso preventivo de acreedores.
La empresa se encuentra en una situación de asfixia financiera terminal, sin liquidez y con una montaña de deudas que amenaza con borrarla del mapa industrial. La crisis economica pega todos los sectores, entre ellos el rubro textil.es uno de los más golpeados.
Los números que maneja el Banco Central son una placa roja de la crisis: la firma arrastra 33 cheques rechazados por un monto que supera los $44.978.000.
Según la presentación judicial de la compañía, el principio del fin comenzó con la pérdida de su cliente estrella, Kevingston, pero el tiro de gracia llegó en este 2025 con la caída estrepitosa de contratos y un modelo económico que, denuncian, les soltó la mano.
👉 "El concurso preventivo constituye la única vía para preservar la actividad y garantizar una reorganización ordenada frente a una competencia diabólica", admitieron desde la dirección de la empresa.
La defensa de Fantome Group ante la Justicia no ahorró críticas hacia la política económica nacional.
La empresa sostiene que la apertura comercial desmedida generó un escenario donde se compite contra importaciones o actores que venden por debajo del costo solo para subsistir.
Esta "selva" comercial, sumada a la caída de la demanda, dejó a las máquinas paradas y los depósitos acumulando un stock que nadie compra.
La crisis de Fantome es el espejo de un sector que se desintegra:
Falta de demanda: El 80% de las empresas de indumentaria señalan que este es su principal problema hoy.
Ventas en picada: En el primer bimestre, el consumo de ropa cayó un 8,4% interanual.
Efecto dominó: La mitad de las fábricas locales ya tienen problemas graves por la acumulación de stock no vendido.