El mapa del poder gremial en la Argentina acaba de sufrir un sismo que promete réplicas en el servicio público de pasajeros del AMBA y el interior.
El Frente de Sindicatos Unidos (FRESU), la estructura que agrupa a los sectores más combativos del movimiento obrero para enfrentar las reformas de Javier Milei, logró una foto que hasta hace horas parecía imposible: sentó en la misma mesa a dirigentes de la UTA y de los Metrodelegados, dos gremios que mantienen una rivalidad histórica por la representación del subte.
La reunión, timoneada por Horacio Otero (mano derecha de Abel Furlán en la UOM), contó con la presencia estelar de Alberto Patiño, secretario de Organización de la Unión Tranviarios Automotor (UTA).
Este movimiento fue interpretado como un misil directo a la conducción de Roberto Fernández, líder del gremio de colectiveros, quien mantiene una postura dialoguista y alejada de las posiciones de ATE, Aceiteros y las dos CTA, integrantes del bloque duro.
👉 “Es totalmente inconsulta la presencia de Patiño con el FRESU. Nosotros no nos sumamos de ninguna manera a ese sector de Furlán, y menos con los metrodelegados. Estamos en la CGT”, sentenciaron desde la cúpula de la UTA en un intento por desactivar la bomba interna.
El "pase" de Patiño al FRESU no es un dato menor en el calendario político. La UTA deberá renovar autoridades a finales de 2026 y el gesto de su secretario de Organización deja en evidencia que el liderazgo de Roberto Fernández enfrenta grietas internas profundas.
La posibilidad de que el ala dura apoye a un candidato opositor para desbancar al histórico dirigente de los choferes es hoy una hipótesis de conflicto real.
Acompañando a Patiño, estuvieron los metrodelegados Carlos Sfara y Jorge Pisani.
Lo inédito del encuentro fue la tregua táctica entre ambos sectores para confluir en el plenario que se realizará el próximo 1° de mayo en el predio de la UOM en Pilar, donde se debatirá un programa del movimiento obrero alternativo al modelo libertario.