La estructura empresarial que controla a Botafogo y al Olympique de Lyon entró en una fase crítica. La consultora Cork Gully, designada como administradora judicial de Eagle Football, confirmó la venta de los principales activos del grupo, incluyendo ambos clubes y el RWDM Bruselas.
La decisión se conoció a través de una publicación en un medio británico y responde a la intervención de acreedores, entre ellos el fondo Ares, que cuestionó duramente la gestión de John Textor. Según indicaron, el empresario estadounidense incurrió en una “mala gestión constante” y en incumplimientos normativos, lo que derivó en sanciones como la prohibición de transferencias impuesta por la FIFA.
El proceso apunta a reordenar la estructura financiera y administrativa, en un contexto de creciente incertidumbre sobre el futuro de los clubes involucrados.
La publicación oficial detalla que la sociedad holding Eagle Football Holdings Bidco Limited posee participaciones mayoritarias en tres instituciones:
El objetivo de la venta es estabilizar la gestión tras la salida de Textor, quien ya no tiene control sobre la compañía ni capacidad de decisión.
En paralelo, la crisis suma un frente judicial en Brasil. La Asociación Civil de Botafogo analiza denunciar a John Textor y a la SAD por presunta defraudación, falta de transparencia y posibles irregularidades en el cumplimiento del contrato de compra del club.
Según trascendió, el conflicto se centra en:
El acuerdo original contemplaba una inversión de R$ 400 millones, pero solo se habrían destinado poco más de R$ 100 millones, parte de los cuales habrían sido redirigidos al Lyon, también bajo control de Textor.
Esto alimenta la sospecha de que el empresario retiró fondos antes de que se consolidaran como inversión real en Botafogo.
La Justicia brasileña ya intervino parcialmente, al aceptar un pedido del sector asociativo del club. El fallo establece que la SAD:
Este escenario agrega presión sobre el proceso de venta y abre interrogantes sobre el futuro institucional de Botafogo.