Este sábado, la sede del Partido Justicialista de La Plata amaneció bajo una lluvia de papel que paralizó a los vecinos de la zona.
Miles de panfletos con una consigna asfixiante cubrieron las veredas: "Libertad para Iván Tobar".
El mensaje, directo y con una logística de despliegue quirúrgico, es un misil dirigido a la línea de flotación de la nueva conducción partidaria que encabeza Julio Alak.
El clima de expectativa por el acto de asunción, programado para las 17 horas, se vio enrarecido por este operativo clamor que refleja el estado de ebullición de la militancia vinculada a la UOCRA Seccional La Plata.
La figura de Iván Tobar, hoy detenido, sigue siendo el factor ordenador —o desordenador— de la fuerza de choque del peronismo regional. Mientras el intendente Julio Alak busca mostrar un partido ordenado y "profesional", militantes del sindical quieren mostrarse en las calles y seguir.
Lo que pudo averiguar este medio es que las autoridades del partido local habian pedido que no participe la banda de Iván Tobar del acto, revelaron fuentes cercanas a la organización.
Este intento de "limpiar" el acto de las facciones más ruidosas y conflictivas del gremialismo platense parece haber tenido el efecto contrario. En el peronismo, la exclusión suele ser el combustible de la rebeldía, y los seguidores de Iván Tobar ya avisaron que se harán sentir.

