El fútbol argentino volvió a demostrar por qué es el más vibrante del mundo, aunque esta vez la alegría se mudó entera para la zona sur. Este domingo 19 de abril de 2026, Boca Juniors rompió los pronósticos y se quedó con el Superclásico tras vencer a River Plate por la mínima en un Monumental.
En un duelo marcado por las urgencias de ambos, el equipo de La Ribera supo golpear en el momento justo y resistir con uñas y dientes un resultado que le permite escalar en la tabla del Torneo Apertura.
La previa ya venía torcida para el Millonario. El entrenador Eduardo Coudet tuvo que lidiar con ausencias de peso que terminaron siendo determinantes en el desarrollo del juego. Sin el volante Vera (lesionado), el mediocampo de River Plate perdió esa frescura y dinámica que lo caracteriza.
El "Chacho" intentó suplir las piezas con el ingreso de juveniles, pero la jerarquía del rival y el peso de la camiseta se sintieron en cada pelota dividida frente a un Xeneize que no regaló ni un centímetro.
El trámite fue una verdadera batalla táctica. Boca Juniors, bajo la batuta de Claudio Úbeda, se abroqueló bien atrás con un Brey que, pese a su juventud, respondió con solvencia reemplazando al lesionado Marchesín. El gol del triunfo llegó sobre el final del primer tiempo..
A los 48 minutos, Paredes apareció con total normalidad, y una jugada calcada a unos segundos antes, soltó el esférico con una precisión quirurgica para la entrada de Merentiel que domino, y ejecuto un remate que fue bloqueada por la mano de Rivero. Luego el mismo Paredes ejecuto un excelso remate desde los doce pasos para abrir el marcador.
A partir de allí, el partido entró en el terreno que más le gusta al club de La Ribera: el roce, la pausa y el contragolpe. River en el segundo tiempo careció de ideas y apesar de algunos remates de Maxi Salas, no tuvo situaciones claras para empatar el encuentro.
Sin embargo, el fútbol quedó en segundo plano cuando el reloj marcaba el minuto 48 del segundo tiempo. En la última jugada del partido, tras un centro desesperado de Acuña, el Monumental explotó con lo que parecía el empate agónico de River Plate. Pero la euforia se transformó en furia en segundos.
El árbitro Darío Herrera, avalado desde el VAR encabezado por Héctor Paletta, decidió no cobrar una infracción de Lautaro Blanco a Martínez Quarta que no dejo que el defensor riverplatense pudiera elevarse para llegar al lanzamiento áereo.
Los jugadores de River, con Montiel a la cabeza, rodearon a Darío Herrera mientras los hinchas locales comenzaba a insultar al Presidente de la AFA, Chiqui Tapia. La polémica del último minuto se convirtió en el eje de la tarde: una jugada de interpretación que, según la óptica de Núñez, lo perjudciaron
Para Boca Juniors, el triunfo representa mucho más que tres puntos. Significa quebrar una racha de 3 clásicos sin ganar en territorio enemigo y validar el proceso de Claudio Úbeda ante las críticas.
En cambio, para el River Plate de Eduardo Coudet, queda el sabor amargo de haber perdido su invicto desde que llegó a la dirección técnica por falencias propias y una decisión arbitral que, con seguridad, será el tema de debate.