La arquitectura del poder en la Argentina es un edificio de naipes sostenido por ladrillos de impunidad, pero hoy uno de esos ladrillos, rojo y pesado, saltó por los aires. La microfísica de la corrupción está quedando al desnudo en los tribunales de Comodoro Py.
El fiscal Franco Picardi lleva adelante una causa que es dinamita pura: la investigación sobre los delitos cometidos durante la presidencia de Alberto Fernández con el Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA). Un nombre técnico para lo que fue, llanamente, una fábrica de billetes para los amigos.
El sistema era perfecto para el choreo: los importadores necesitaban luz verde para acceder al dólar oficial en un país con una brecha cambiaria que superaba el 200%. En ese embudo, la política y los financistas armaron un peaje que generó fortunas incalculables.
La trama saltó por un "punto suelto" en el tejido: la confesión del excomisario Carlos Smith. Este personaje, ahora convertido en imputado colaborador, cantó ante Franco Picardi y abrió las puertas del infierno donde se queman los nombres más poderosos de la política local.
Carlos Smith no es un santo. Confesó haber recibido 51.000 dólares del cuevero Elías Piccirillo para armarle una "cama" a su socio, José Francisco Hauque. El plan era plantar droga y un arma en el auto de José Francisco Hauque para que termine preso y deje de reclamar una deuda de 6 millones de dólares.
El operativo falló, Carlos Smith terminó procesado y, para aliviar su calvario judicial, decidió contar cómo funciona la red de financieras que succionaban dólares del Banco Central con la venia de los funcionarios de Economía.
Esta red de financieras cercanas a la gestión de Sergio Massa simulaba operaciones de importación para obtener dólares a precio regalado y venderlos en el mercado blue. Era una bicicleta financiera aceitada que, además de enriquecer a los "cueveros", servía para intervenir el precio del paralelo.
El nombre de Elías Piccirillo ya era moneda corriente en las revistas del corazón tras su ostentoso viaje en yate por Ibiza con Jesica Cirio. Lo que nadie decía es que Elías Piccirillo era conocido en la City como "el rey del blue".
Bajo el imperio de Alberto Fernández y Sergio Massa, el curro era institucional. Se cobraban coimas de entre el 10% y el 15% a los importadores convencionales. Sin "retorno", no había SIRA. Así de corta era la bocha en el Ministerio de Economía.
El fiscal Franco Picardi tendría al menos cuatro pruebas directas de estos sobornos, con nombres y apellidos de empresarios que tuvieron que "ponerla" para seguir operando. Pero lo más hediondo de esta causa es el destino final de esa guita.
Según las versiones que maneja la Justicia y que el periodista Francisco Olivera viene detallando, parte de esos fondos financiaron dos campañas presidenciales. La de Sergio Massa, lógicamente, pero también la de los hermanos Karina Milei y Javier Milei.
"Varias intendencias del conurbano siguen siendo peronistas porque sostuvimos con dinero las candidaturas libertarias, dividiendo de ese modo al electorado opositor", confiesan por lo bajo dirigentes cercanos al exministro Sergio Massa. Un pacto de caballeros entre la casta y los que decían venir a combatirla.
En este entramado, los nombres se repiten como en una pesadilla. Guillermo Michel, exdirector de la Aduana y mano derecha de Sergio Massa, es señalado como una viga maestra del montaje. Hoy, desde su banca de diputado por Entre Ríos, sigue operando en las sombras.
Junto a él aparecen Matías Tombolini y Germán Cervantes, piezas clave en la gestión de permisos que ahora están bajo la lupa de Andrés Vázquez, el titular de ARCA que reporta directamente al influyente Santiago Caputo.
La investigación sobre la financiera Sur Finanzas, de Ariel Vallejo, fue el boquete que permitió ingresar a los negocios de la AFA. Allí, la Justicia se encontró con el lupanar de Claudio "Chiqui" Tapia y su ladero Pablo Toviggino.
Sur Finanzas era la correa de transmisión entre la AFA y los clubes asfixiados, pero también un canal para lavar dinero de las apuestas clandestinas, una industria que florece bajo el ala de Pablo Toviggino y la complicidad de los árbitros.
La guerra interna entre el oficialismo y la AFA sumó un capítulo de espionaje. Apareció un pendrive con información sensible de un excolaborador de Pablo Toviggino. Quienes lo vieron aseguran que lo filtrado hasta ahora es apenas el 5% del contenido.
El material incluiría detalles sobre el patrimonio de Pablo Toviggino y videos de fiestas "electrizantes" en su mansión de Villa Rosa, donde habrían asistido funcionarios judiciales que ahora deberían investigarlo.
En medio de este tiroteo de audios y carpetazos, surgió una tregua extraña. La hermana del Presidente, Karina Milei, habría negociado con Pablo Toviggino para detener la filtración de audios de Diego Spagnuolo que la vinculaban con el cobro de coimas del 3% en la ANDIS.
¿El precio de esa paz? El control de las causas judiciales. Aquí es donde entra en escena la designación de Juan Bautista Mahiques como ministro de Justicia. Un hombre que, antes que ministro, es un delegado de la AFA y amigo personal de los investigados.
La designación de Juan Bautista Mahiques es el sello del pacto de impunidad. Es imposible que Javier Milei ignorara que estaba nombrando al gestor judicial de Pablo Toviggino y al hijo de un camarista que festejaba sus cumpleaños en la mansión del tesorero de la AFA.
Juan Bautista Mahiques tiene una misión clara: blindar a sus amigos. Hasta ahora, intentó frenar las causas de lavado de dinero en los juzgados de Diego Amarante y Marcelo Aguinsky, buscando llevarlas a terrenos más amigables como el de Adrián González Charvay en Campana.
Sin embargo, el titular de Justicia enfrenta un obstáculo: el juez de la causa SIRA es Ariel Lijo, su rival directo en la pelea por la Procuración General de la Nación. En ese expediente se juega el futuro de la política argentina y la verdad sobre quién pagó la fiesta libertaria.
La pregunta que flota en el aire es si Guillermo Michel o su alter ego, el senador Sergio "Nono" Vargas, tienen filmadas las entregas de dinero a los Milei. Habladurías o no, la tensión en La Libertad Avanza es total mientras el "Mago" Santiago Caputo observa regodeándose desde las sombras.
El Curro: Se cobraban coimas de hasta el 15% a importadores para liberar dólares oficiales. La brecha cambiaria permitía ganancias del 200% en un solo movimiento.
El Financiamiento: Fondos de la corrupción habrían pagado las campañas de Sergio Massa y Javier Milei en 2023 para fragmentar el voto opositor.
El Arrepentido: El excomisario Carlos Smith confesó una trama de sicariato judicial y cuevas financieras que operaban para el poder político.
La Conexión AFA: La financiera Sur Finanzas vincula el lavado de dinero de las importaciones con los negocios oscuros de Claudio "Chiqui" Tapia y Pablo Toviggino.
El ministro de los Amigos: Juan Bautista Mahiques asumió en Justicia con vínculos directos con la cúpula de la AFA, en lo que se denuncia como un pacto de impunidad.
El Pendrive: Existe información comprometedora sobre jueces y funcionarios en fiestas privadas en la mansión de Pablo Toviggino.