La economía argentina atraviesa un fenómeno de "sobreocupación forzada" y "endeudamiento habitacional" que dibuja una radiografía alarmante del impacto del ajuste.
Según un relevamiento de la consultora Delfos y un informe de la Fundación Tejido Urbano, la pérdida del poder adquisitivo y la suba descontrolada de los alquileres han roto la estabilidad de los hogares.
Hoy, cuatro de cada diez trabajadores activos buscan activamente un segundo empleo o un cambio de aire laboral para compensar la licuación de sus sueldos.
Este fenómeno afecta principalmente a la franja más productiva: el 77% de los buscadores de empleo son jóvenes y adultos jóvenes, aunque también se registra un dato doloroso: el 14% son jubilados que, ante la insuficiencia de sus haberes, deben reinsertarse en el mercado (muchas veces informal) para cubrir gastos básicos.
👉 "Muchos ingresos no alcanzan para cubrir lo elemental, lo que obliga a sumar horas o iniciar una segunda actividad", destaca el informe, señalando que los trabajadores independientes y del sector privado encabezan este pedido de auxilio económico.

Si la situación laboral es crítica, el panorama de la vivienda es desesperante. El 57,6% de los hogares inquilinos en Argentina debe recurrir a sus ahorros o pedir préstamos para pagar el techo, un salto significativo respecto al 46,2% registrado en 2022. En ciudades como Buenos Aires (CABA), la cifra escala hasta un asfixiante 69,7%.
El dato más preocupante es el cambio en la forma de financiamiento: ante el agotamiento de los ahorros —que alcanzaron un pico de uso del 42% en 2024—, las familias han saltado al crédito bancario, que pasó del 10,6% al 18,1%.
👉 "Cuando el alquiler se financia con crédito, dejamos de hablar de un problema habitacional para hablar de una espiral de insolvencia", advirtió Matías Araujo, investigador de la Fundación Tejido Urbano.
Esta rigidez del crédito bancario obliga a las familias a realizar "recortes invisibles" en áreas sensibles como la alimentación, la salud y la educación, con tal de no caer en mora con el banco y enfrentar un desalojo inminente.
En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), el 63,2% de los hogares vive bajo financiamiento de terceros. Desde la Asociación Platense de Inquilinos (API), su vicepresidenta Katy Chiappa alertó que ingresar a un nuevo alquiler puede costar hoy alrededor de $2.000.000, una cifra prohibitiva para familias que ya están endeudadas.
"Los riesgos de financiar el alquiler con deuda son lo que llamamos el auto-desalojo", explicó Chiappa, refiriéndose a familias que, al no poder sostener la cadena de préstamos, deben abandonar sus viviendas y mudarse a condiciones de mayor hacinamiento o precariedad.
Con un salario promedio de $900.000 y alquileres de $400.000, un trabajador queda apenas por encima de la línea de pobreza, dejando cualquier imprevisto de salud o educación fuera de su alcance real.