El Concejo Deliberante de La Plata analiza por estas horas una propuesta tecnológica que busca transformar la movilidad en la capital bonaerense.
El concejal Darío Ganduglia (Propuesta Vecinal) presentó un proyecto para implementar un sistema de semáforos con Inteligencia Artificial (IA), diseñado para optimizar la circulación y eliminar los cuellos de botella en las intersecciones más conflictivas del distrito.
La propuesta técnica se aleja de los tradicionales semáforos de tiempo fijo. El esquema de Ganduglia se basa en la incorporación de sensores, cámaras y algoritmos capaces de "leer" el volumen de vehículos en cada arteria y ajustar la duración de las luces verdes y rojas de manera dinámica.
De este modo, si una avenida registra una carga inusual, el sistema prioriza su fluidez automáticamente, reduciendo drásticamente las demoras.
👉 "El objetivo es mejorar la fluidez y reducir los tiempos de espera en cruces clave mediante la gestión remota y centralizada", sostiene la iniciativa, que además incluye la creación de un Centro de Control de Tránsito para supervisar toda la red y detectar fallas de funcionamiento en tiempo real.
El plan de semaforización inteligente no se aplicaría de forma masiva en una primera etapa, sino que el proyecto establece prioridades claras:
Accesos al Casco Urbano: Puntos neurálgicos donde convergen miles de vehículos diariamente.
Zonas de alta siniestralidad: Intersecciones con antecedentes de accidentes de tránsito constantes.
Corredores de transporte público: Para agilizar el paso de colectivos y mejorar la frecuencia.
Para costear la inversión, Ganduglia propone que el Municipio platense explore convenios con organismos nacionales o internacionales, o incluso recurra a esquemas de participación público-privada. En caso de que el Concejo apruebe la iniciativa, el Ejecutivo comunal tendrá un plazo de 60 días hábiles para presentar un diagnóstico de la red actual y un plan de ejecución con su respectiva estimación presupuestaria.
Más allá de la comodidad del conductor, el proyecto resalta el impacto positivo en el medio ambiente. Al reducir el tiempo de los vehículos detenidos con el motor en marcha ("ralentí"), se proyecta una baja considerable en la emisión de gases contaminantes. Asimismo, se espera que una circulación más armoniosa disminuya el estrés al volante y, consecuentemente, la violencia vial.
Por ahora, la iniciativa se encuentra en etapa de análisis en las comisiones del Deliberativo platense, donde se definirá si la ciudad está lista para dar el salto tecnológico hacia una gestión del tránsito basada en datos y automatización.