domingo 26 de abril de 2026 - Edición Nº5531

Política | 26 Apr

SINDICALISMO, IMPUNIDAD Y PACTOS DE PODER EN LA UOCRA

El oscuro juego de Gerardo Martínez: el espía del Batallón 601 que rosquea con Milei y Kicillof para salvar su imperio en UOCRA

20:01 |El Secretario General de la UOCRA acaba de encabezar el 36º Congreso Nacional Ordinario de Delegados fingiendo una resistencia que no existe. Detrás de los discursos encendidos, esconde su repudiable pasado como agente de inteligencia durante la dictadura militar. Hoy, mientras los albañiles cobran salarios de miseria en abril de 2026, el sindicalista negocia la entrega de los derechos laborales con el gobierno libertario y se refugia en la protección del peronismo bonaerense.


El sindicalismo argentino tiene una alarmante facilidad para reciclar a sus peores exponentes, pero el caso del titular de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) supera cualquier límite ético. En la Argentina del ajuste brutal y la pobreza extrema, la casta gremial sigue atornillada a sus sillones de cuero.

Durante la jornada del viernes 17 de abril de 2026, Gerardo Martínez encabezó el 36º Congreso Nacional Ordinario de Delegados de su gremio. Rodeado de obsecuentes y dirigentes de la Confederación General del Trabajo (CGT), el veterano burócrata intentó montar un show de rebeldía frente a las cámaras.

Desde el atril, el Secretario de Relaciones Internacionales de la CGT lanzó una frase cargada de hipocresía pura: "Nos oponemos a quienes pretenden romper el modelo sindical". Una afirmación que roza el cinismo absoluto si se analizan sus movimientos bajo la mesa durante los últimos meses.

Lo que Gerardo Martínez llama "defender el modelo sindical" no es otra cosa que proteger su propia caja recaudadora y su impunidad judicial. El hombre que se disfraza de defensor de los trabajadores de la construcción es, en realidad, un engranaje fundamental de la maquinaria de precarización en la República Argentina.


El "Modelo UOCRA": la traición pactada con Milei


El doble discurso del líder sindical quedó al desnudo desde el primer minuto en que La Libertad Avanza desembarcó en la Presidencia de la Nación. Mientras públicamente amenaza con paros aislados, en la oscuridad de los despachos teje alianzas estratégicas con el oficialismo.

Javier Milei ha elogiado hasta el cansancio el sistema de fondo de cese laboral de la UOCRA. El presidente libertario ve en ese modelo la herramienta perfecta para dinamitar las indemnizaciones por despido en todo el país, y Gerardo Martínez fue el primero en ofrecerle la receta.

En reuniones herméticas mantenidas desde el año 2023, el titular de la construcción se sentó con Javier Milei para explicarle cómo funciona la trituradora de derechos de su gremio. En lugar de enfrentar la reforma laboral, el sindicalista se ofreció como consultor estrella del ajuste libertario.

La motosierra que el Gobierno Nacional aplica sobre la clase trabajadora tiene el aval silencioso de burócratas como él. A cambio de mantener el control de las obras sociales y el monopolio de la representación, el jefe de la UOCRA entrega atados de pies y manos a sus propios afiliados.


Salarios de hambre: la burla a los albañiles


El contraste entre la vida de lujos de la cúpula sindical y la realidad de los obreros en los andamios es obsceno. Las recientes paritarias cerradas en abril de 2026 por la UOCRA son un salvavidas de plomo para los trabajadores que enfrentan una inflación galopante.

Los datos recientes revelados por portales económicos demuestran que el sueldo de un albañil raso apenas araña la línea de la pobreza. Los incrementos pactados por Gerardo Martínez siempre corren muy por detrás del costo real de la canasta básica en Buenos Aires y el interior del país.

Mientras un peón de la construcción se rompe la espalda por jornales precarizados, la dirigencia celebra "conquistas" ficticias en congresos llenos de aplaudidores rentados. La inflación pulveriza el poder adquisitivo, pero las cuotas sindicales siguen fluyendo hacia las arcas del gremio.

La flexibilización laboral que Javier Milei intenta imponer por ley ya existe de facto en las obras de todo el país, avalada por el propio Gerardo Martínez. El sistema de despido fácil y recontratación barata es el verdadero legado de esta gestión sindical.


El pasado oscuro: las sombras del Batallón 601


Pero la traición a los trabajadores no es una novedad en el currículum de Gerardo Martínez; es una marca de origen. El secreto mejor guardado (y más aberrante) del sindicalista se remonta a los años más sangrientos y oscuros de la historia de la Argentina.

Investigaciones exhaustivas y denuncias penales confirmaron que su nombre figuraba en el listado del Personal Civil de Inteligencia (PCI) del temible Batallón de Inteligencia 601 del Ejército Argentino. Operó para la dictadura militar en el período comprendido entre 1982 y 1984.

Organismos de Derechos Humanos y el disidente Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Construcción (SITRAIC) lo denunciaron en la Justicia Federal. Lo acusaron de utilizar su rol de delegado para marcar compañeros, brindando información que derivó en la desaparición de al menos 5 obreros de la construcción.

La causa cayó en manos del cuestionado juez federal Ariel Lijo, quien en el año 2012 intentó archivar el expediente para salvar al gremialista afín al poder de turno. Argumentó increíblemente que no había pruebas de su participación directa en los crímenes de lesa humanidad.

Sin embargo, la persistencia de la querella logró que la Cámara Federal revocara ese escandaloso fallo y ordenara reabrir la investigación en febrero de 2013. A pesar de las pruebas de su pertenencia al aparato represivo, el sistema político lo blindó sistemáticamente para garantizar su impunidad.


Un camaleón político


La capacidad de supervivencia del líder de la UOCRA se basa en su falta absoluta de escrúpulos ideológicos. Es un camaleón que cambia de color según quién ocupe el sillón de Rivadavia, garantizando siempre la paz social a cambio de negocios.

Durante el gobierno de Cambiemos, mantuvo una relación de excelente convivencia con Mauricio Macri. A pesar de las bravuconadas televisivas, el gremialista jamás puso en jaque a la gestión del PRO, funcionando como un garante del ajuste macrista en el sector privado.

Incluso toleró en silencio la retórica antisindical de Patricia Bullrich. Mientras la ex candidata presidencial denostaba a las mafias gremiales, Gerardo Martínez mantenía un canal de diálogo subterráneo fluido para no perder sus privilegios.

Cuando el viento cambió, no dudó en ponerse la camiseta del Frente Renovador y de Unión por la Patria. Durante la última campaña presidencial, se convirtió en uno de los principales armadores sindicales de Sergio Massa, movilizando sus columnas para respaldar al entonces titular del Ministerio de Economía.


La alianza territorial con Axel Kicillof


El juego a dos puntas de Gerardo Martínez encuentra su anclaje más fuerte en la Provincia de Buenos Aires. Su relación con el Gobernador bonaerense, Axel Kicillof, es una pieza clave para entender cómo el peronismo tradicional sigue encubriendo a figuras indefendibles.

Axel Kicillof necesita a las patotas de la UOCRA para contener la conflictividad social en el conurbano profundo. A cambio de esa contención territorial, el gobierno de Buenos Aires hace la vista gorda frente a las prácticas mafiosas y el historial represivo del líder sindical.

Es la paradoja máxima del progresismo kirchnerista: se llenan la boca hablando de Derechos Humanos y memoria, pero se abrazan en los actos oficiales con un ex buchón del Batallón 601. La política real del pejotismo no tiene principios, solo tiene intereses y conveniencias electorales.

Esta red de protección mutua le permite a Gerardo Martínez seguir perpetuándose en el poder. Ya fue reelecto en la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y se pasea por el mundo como representante de los obreros, mientras en su país pacta el desguace del salario con la derecha libertaria.


El costo de la impunidad lo pagan los de abajo


El 36º Congreso Nacional de UOCRA fue solo una puesta en escena para la tribuna. La presencia de dirigentes como Cristian Jerónimo, cotitular de la CGT, solo sirvió para convalidar a un secretario general que hace décadas dejó de representar los intereses de los trabajadores.

La advertencia de Gerardo Martínez ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la supuesta "inconstitucionalidad" de la reforma laboral es un chiste de mal gusto. En privado, sabe perfectamente que su "modelo UOCRA" es la piedra angular del plan económico que hoy asfixia a la clase trabajadora.

El modelo UOCRA es un régimen laboral especial para la construcción (Ley 22.250) que reemplaza la indemnización por despido tradicional por un Fondo de Cese Laboral. El empleador deposita el 12% del salario el primer año y el 8% los siguientes en una cuenta bancaria, monto de libre disponibilidad para el trabajador al finalizar la relación, independientemente de la causa.

El sindicalismo argentino está secuestrado por una casta de millonarios que se enriquecieron administrando la pobreza. La UOCRA es el caso testigo de cómo el colaboracionismo con la dictadura se transformó, en democracia, en un colaboracionismo financiero con las patronales.

Hasta que la Justicia no avance verdaderamente sobre los responsables civiles y los espías de la dictadura enquistados en los gremios, la renovación sindical será una utopía. Mientras tanto, los albañiles seguirán pagando con su sudor el precio de la impunidad de sus propios dirigentes.


Lo que tenés que saber sobre Gerardo Martínez y la UOCRA

  • El falso rechazo: En el 36º Congreso Nacional de abril de 2026, Gerardo Martínez criticó la reforma laboral, aunque en privado asesora a Javier Milei para eliminar indemnizaciones.

  • El pacto libertario: El Gobierno Nacional admira el "modelo UOCRA" de fondo de desempleo y busca replicarlo en todo el país para abaratar los despidos.

  • Salarios miserables: Pese a los recientes acuerdos paritarios, el salario de un albañil sigue por debajo de la línea de pobreza, contrastando con la riqueza de la cúpula sindical.

  • Agente de la dictadura: Está comprobado que fue Personal Civil de Inteligencia (PCI) del Batallón 601 del Ejército Argentino entre 1982 y 1984.

  • Protección judicial y política: El juez Ariel Lijo intentó salvarlo, y actualmente mantiene alianzas de impunidad tanto con Axel Kicillof en Buenos Aires como con ex líderes del PRO como Mauricio Macri.

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