La filtración de chats entre la dirigencia de La Cámpora y el entorno de Axel Kicillof fue solo la espuma de una discusión mucho más profunda que empezó a consolidarse en la provincia de Buenos Aires. Detrás del ruido mediático, el kirchnerismo ha decidido tomar la iniciativa institucional: si el gobierno de Javier Milei pretende cambiar las reglas del juego a nivel nacional, la Provincia no será una espectadora pasiva.
La consigna interna es clara: las reformas electorales deben discutirse en "años no electorales". Por eso, el objetivo es arribar a un entendimiento político antes del Mundial de 2026. La idea que circula en el espacio de la ex Presidenta es avanzar en una negociación integral que no deje a Buenos Aires atada a decisiones fragmentadas o improvisadas por el oficialismo nacional.
Los cuatro ejes del "acuerdo global"
El kirchnerismo ya no rechaza de plano ciertos cambios que antes eran tabú, pero exige que formen parte de un paquete cerrado que brinde previsibilidad institucional:
1. Reelecciones de Intendentes
Es uno de los temas más sensibles desde la ley sancionada bajo la gestión de María Eugenia Vidal. En el kirchnerismo no hay objeción conceptual: sostienen que debe prevalecer la voluntad popular. Sin embargo, remarcan que no puede ser una "transacción puntual", sino una pieza de la reforma sistémica.
2. Defensa de las PASO bonaerenses
A diferencia de la Casa Rosada, que busca eliminarlas, en la Provincia el peronismo las defiende como una herramienta pragmática. En un mapa con intendentes fuertes, movimientos sociales y el armado del Gobernador, las PASO funcionan como el mecanismo para canalizar tensiones sin que estalle la unidad de cúpulas.
3. La sorpresa: Boleta Única de Papel (BUP)
Aquí reside la mayor novedad. El kirchnerismo, históricamente crítico de la BUP, ahora evalúa una alternativa mixta:
En las PASO: Mantener la boleta partidaria tradicional para preservar la estrategia interna.
En las Generales: Aceptar la Boleta Única para simplificar el proceso y agilizar la votación.
4. Calendario Unificado 2027
Tras la experiencia de 2025, el kirchnerismo quiere elecciones unificadas con la Nación. La lectura es doble: reducir la incertidumbre institucional y preservar la centralidad política del principal distrito del país, evitando que Buenos Aires quede aislada del clima presidencial.
El trasfondo político: Programa vs. Amontonamiento
Más allá de lo técnico, la interna cruje. Máximo Kirchner ha transmitido un mensaje claro: no basta con construir un "frente anti Milei". La apuesta de La Cámpora es consolidar una propuesta programática con contenido positivo que atraiga por convicción y no solo por rechazo al rumbo libertario.
Esta estrategia convive con un Axel Kicillof recientemente asumido al frente del PJ Bonaerense y un entorno que ya canta "Axel Presidente". Esa proyección nacional del Gobernador acelera la carrera sucesoria en la Provincia, donde la lista de aspirantes ya tiene nombres propios: Federico Otermín (Lomas de Zamora), Mariel Fernández (Moreno), Julio Alak (La Plata), Mayra Mendoza (Quilmes), Jorge Ferraresi (Avellaneda) y Federico Achával (Pilar).
Con tantos jugadores en la cancha y el avance de la reforma Milei en el Senado, el peronismo bonaerense entiende que las reglas de 2027 no pueden ser fruto de la improvisación.