La paciencia tiene un límite y parece que Argentina finalmente lo encontró. Javier Milei, el hombre que prometió que el ajuste lo pagaba la casta, hoy enfrenta su peor pesadilla: los números ya no le dan, y no hablamos de la inflación, sino de la cara de la gente en la calle.
Según el último Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella, la credibilidad en el Poder Ejecutivo nacional se desplomó un 12,1% solo en el mes de abril.
¿"Se terminó la paciencia de los argentinos frente al ajuste eterno"? Es la pregunta que resuena en los pasillos de Casa Rosada.
Este desplome no es un hecho aislado, sino el resultado de cuatro meses consecutivos de retroceso. El promedio de la gestión de Javier Milei se ubica ahora en 2,42 puntos, el registro más bajo desde que asumió la presidencia de la Nación.
La casta está de fiesta mientras el laburante no llega a mediados de mes.
La Escuela de @UTDT_Gobierno dio a conocer los resultados del Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) correspondientes a abril de 2026, sobre la base de las encuestas realizadas entre el 6 y el 17/4. Descargá el informe completo acá: https://t.co/pqdshfljp9 pic.twitter.com/zbI9CrRUxv
— Universidad Torcuato Di Tella (@utditella) April 27, 2026
La caída no es solo económica; es política y estructural. Las internas dentro del gabinete de Javier Milei son a cielo abierto y el olor a sangre política atrae a los tiburones de la oposición.
Sandra Pettovello, Luis Caputo y los constantes cambios de nombres en las segundas líneas han dinamitado la eficiencia estatal.
¿"Cómo se puede gobernar un país cuando los ministros se operan entre ellos por Twitter"? La desconfianza interna se trasladó a la sociedad.
La Eficiencia, uno de los pilares que mide la Universidad Torcuato Di Tella, cayó un estrepitoso 21,4%. La gestión de Javier Milei es percibida hoy como un barco a la deriva sin capitán a la vista.
Las peleas entre el "triángulo de hierro" (formado por Javier Milei, Karina Milei y Santiago Caputo) y el resto de los ministros han paralizado la toma de decisiones.
La interna libertaria es un canibalismo político que la sociedad ya no está dispuesta a tolerar mientras el bolsillo arde.
El informe de la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella es lapidario. Todos los componentes que hacen a la imagen de un presidente están en rojo.
La Evaluación General del Gobierno de Javier Milei se hundió un 17,2%, marcando una desconexión total con la realidad del ciudadano de a pie.
¿"Qué pasó con la honestidad que pregonaban en campaña"? Incluso ese ítem, que solía ser el refugio del discurso oficialista, cayó un 8,4%. La gente empieza a dudar de todo y de todos.
Javier Milei ya no es el León que asusta, sino un gatito acorralado por sus propias promesas incumplidas.
El desplome es transversal, pero hay datos que duelen más en el Instituto Patria y en la Sede de la calle Balcarce. Los hombres y las personas de 30 a 49 años —la fuerza motor de la economía— son los que más le soltaron la mano a Javier Milei con caídas superiores al 16%.
Si algo sostenía el relato de la Libertad Avanza, era el apoyo masivo en las provincias.
Pero el interior del país, aunque sigue teniendo niveles de confianza levemente superiores a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, también registró caídas significativas.
El federalismo de chequera y látigo de Javier Milei está agotando a los gobernadores y a sus pueblos.
¿"Acaso Javier Milei cree que se puede gobernar solo para el algoritmo de X"? La realidad territorial le está pegando un cachetazo de realidad.
En el interior, la confianza cayó al ritmo de las tarifas de gas y la falta de obra pública. Javier Milei está perdiendo el territorio mientras gana seguidores falsos en redes sociales.
Solo el grupo de 18 a 29 años mantiene una tibia esperanza con 2,27 puntos. Pero hasta en ese segmento la tendencia es a la baja.
La juventud, que fue el motor de la llegada de Javier Milei al poder, empieza a ver que el futuro prometido no era más que un desierto lleno de deudas.
El desencanto se profundiza cuando se mira quiénes rodean al presidente. Las internas pasadas, como la salida de Nicolás Posse, y las actuales por el manejo de los fondos reservados de la SIDE, han dejado al desnudo una estructura de poder frágil. Javier Milei está rodeado de los mismos nombres que criticó durante una década.
¿"Es este el cambio que nos vendieron o es solo un reciclado de la peor política argentina"? La percepción de Honestidad y Capacidad de gestión están en sus mínimos históricos para este gobierno.
Javier Milei ya no puede culpar a la "pesada herencia" cuando lleva meses timoneando el Titanic hacia el iceberg.
El relevamiento de Poliarquía Consultores, realizado entre el 6 y el 17 de abril, deja claro que el humor social cambió. Javier Milei está perdiendo la batalla cultural en las góndolas del supermercado, que es donde realmente se definen las elecciones en la Argentina.
Con este panorama, el resto del año se presenta oscuro para el oficialismo. Sin confianza no hay inversión, y sin inversión no hay salida económica posible para el plan de Javier Milei. El ICG de la Universidad Torcuato Di Tella es el canario en la mina que avisa que el oxígeno político se está terminando.
¿"Podrá Javier Milei dar un giro de 180 grados o morirá con las botas puestas en su dogmatismo"? La política argentina no perdona la debilidad, y hoy Javier Milei se muestra más débil que nunca.
El poder se le escurre entre los dedos mientras la calle empieza a rugir, pero no a favor del León.
La confianza en el gobierno de Javier Milei cayó un 12,1% en abril.
Es el nivel más bajo en lo que va del año y el peor registro de toda la gestión.
El componente de Eficiencia de gestión fue el que más retrocedió (-21,4%).
La caída es más fuerte en hombres y en el rango etario de 30 a 49 años.
El promedio de gestión se ubica en 2,42 puntos, por debajo de los meses anteriores.
Las internas en el gabinete y la falta de resultados económicos son las causas principales.