El bolsillo de los habitantes del AMBA recibirá un nuevo golpe a partir de este viernes. El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires oficializó un incremento del 5,4% en las tarifas de transporte público y peajes.
Este esquema de ajuste, que combina el índice inflacionario del INDEC con un adicional del 2%, tiene como objetivo principal reducir el déficit del sistema, que actualmente requiere cubrir cerca del 70% mediante subsidios estatales.
La medida no solo afecta a las 28 líneas de colectivos de jurisdicción porteña, sino que también encarece el traslado de quienes ingresan a la Capital Federal en vehículos particulares desde el conurbano.
En la Provincia de Buenos Aires, el gobernador Axel Kicillof aplicará el mismo porcentaje de aumento, aunque entrará en vigencia recién el lunes 4 de mayo.
Para evitar pagar tarifas aún más elevadas, es indispensable tener la tarjeta SUBE registrada. A partir del viernes, el esquema de precios en CABA quedará conformado de la siguiente manera:
| Tramo de recorrido | Tarifa con SUBE registrada |
| Boleto mínimo (hasta 3 km) | $753,74 |
| Entre 3 y 6 km | $837,52 |
| Entre 6 y 12 km | $902,04 |
| Más de 12 km | $966,61 |
En la Provincia de Buenos Aires, el boleto mínimo para las líneas numeradas a partir del 200 pasará a costar $918,35, superando los $1.000 en los recorridos de mayor distancia.
El Subte porteño también se suma a la ola de aumentos. El pasaje pasará a costar $1.490 para los usuarios con tarjeta nominalizada. La brecha con quienes no tengan su tarjeta registrada es abismal: deberán abonar un valor de $2.369,10 por cada viaje.
En cuanto a las autopistas, el costo de circulación se ajustará bajo el mismo criterio. En las arterias 25 de Mayo y Perito Moreno, un auto liviano pagará $4.319,63 en horario valle y escalará hasta los $6.121,62 durante la hora pico.
Por su parte, la Autopista Illia mantendrá valores más económicos, con un costo máximo de $2.544,99 para vehículos particulares en las franjas de mayor demanda.
Este nuevo incremento profundiza la crisis de movilidad en una región donde el transporte público es vital para el funcionamiento económico. Con boletos que ya superan los $900 en territorio bonaerense y peajes que se tornan prohibitivos, la presión sobre el salario real se intensifica.
El argumento oficial de "reducir el atraso tarifario" choca contra una realidad donde el servicio no siempre acompaña los costos que deben afrontar los ciudadanos.