La promesa de dinamitar la Casta voló por los aires, pero no por el efecto de la motosierra, sino por el peso de los ladrillos. Lo que el gobierno de Javier Milei inauguró en realidad es una unidad de negocios que en la calle ya bautizaron como "Inmobiliaria Milei S.A.".
Esta firma fantasma, pero de operaciones muy concretas, se especializa en lotes dudosos, propiedades que "se olvidan" de declarar y funcionarios que, con un sorprendente talento para la magia contable, multiplican su patrimonio apenas pisan un despacho oficial.
La paradoja libertaria es total: mientras el discurso oficial repite que el Estado debe correrse, la realidad muestra que el Estado está más presente que nunca, pero para habilitar, facilitar y, sobre todo, proteger los activos de sus cuadros.
El mapa de la gestión hoy parece menos una gesta republicana y más una escribanía en hora pico donde el mercado se regula solo, salvo cuando hay que regular las escrituras de los amigos del poder.
Uno de los casos más nauseabundos es el de Lorena Villaverde, la dirigente de La Libertad Avanza en Río Negro. Su nombre quedó pegado a denuncias por la comercialización irregular de terrenos en el emprendimiento Tajamar, en Las Grutas.
Compradores estafados denunciaron pagos por lotes sin escritura y promesas de infraestructura que nunca llegaron. El expediente terminó en embargos millonarios y una cadena de reclamos que exponen el lado más oscuro del negocio inmobiliario patagónico.
Pero el escándalo de Lorena Villaverde no termina en la tierra. La dirigente no pudo asumir como senadora por cuestionamientos de "inhabilidad moral".
La frutilla del postre es una causa por narcotráfico que arrastra desde hace años: tiene prohibido el ingreso a Estados Unidos porque se la investigó por intentar comprar un kilo de cocaína para su comercialización.
Para una fuerza que prometía superioridad ética, estrenar banca con este equipaje es, por lo menos, un gesto de un cinismo absoluto.
El caso de Manuel Adorni es una obra maestra de la ingeniería administrativa y el privilegio. Sus propiedades crecieron como hongos desde que llegó a la Casa Rosada.
Su propia escribana reconoció que en 15 años el funcionario no había escriturado nada y "ahora le cayó todo junto". No solo propiedades: viajes en primera, hoteles de lujo y una obsesión por pagar miles de dólares en efectivo para no dejar huellas.
Para protegerlo, el gobierno de Javier Milei extendió el plazo para la presentación de declaraciones juradas, una decisión técnicamente posible pero políticamente asquerosa. Manuel Adorni tiene ahora tiempo extra para explicar cómo ahorró medio millón de dólares trabajando como un columnista radial de segunda línea.
Mientras tanto, cerraron la sala de prensa de la Casa Rosada para que nadie pueda preguntar por sus departamentos o sus créditos. "Si el mercado todo lo transparenta, ¿por qué cuesta tanto transparentar el patrimonio de Adorni?".
La designación de Andrés Vázquez al frente de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) es el colmo del descaro. El hombre encargado de perseguir evasores está siendo investigado por la fiscalía por poseer inmuebles en Miami y estructuras societarias no declaradas. Se lo acusa de evasión tributaria y lavado de activos.
Es la imagen perfecta de la gestión libertaria: el zorro cuidando el gallinero. El titular de ARCA, el que debe juntar los recursos para pagarle al FMI, es el mismo que sospechan que usó cuevas y paraísos fiscales para esconder su propia fortuna.
En "Inmobiliaria Milei S.A.", el capital no tiene patria, pero parece que tampoco tiene que tener declaración jurada.
En el universo libertario, José Luis Espert representa la resistencia hasta el último minuto. Sus inconsistencias patrimoniales lo persiguieron siempre, pero el gobierno intentó sostenerlo hasta que la evidencia fue insoportable: la certeza de que sus irregularidades fueron financiadas por el narcotráfico.
Al diputado no le cerraba el blanco de sus declaraciones, pero con "la blanca" del narco el resultado era otro. El gobierno de Javier Milei intentó protegerlo, comportándose como la Casta más rancia que decía combatir. Hoy, la Casta no tiene miedo; tiene empleo, departamentos en Miami, viajes en primera y un tour oficial permanente por Israel y Estados Unidos.
Lorena Villaverde: Denunciada por estafas con lotes en Las Grutas y con antecedentes por narcotráfico.
Manuel Adorni: Sospechado por un incremento patrimonial súbito y beneficiado por la prórroga de su declaración jurada.
Andrés Vázquez: El jefe de los impuestos (ARCA) investigado por lavado de activos y cuentas en el exterior.
Carlos Frugoni: Ex funcionario de Economía que debió renunciar tras descubrirse sus propiedades omitidas en Estados Unidos.
José Luis Espert: Caído en desgracia tras revelarse financiamiento narco en sus campañas y patrimonio.
Doble vara: Periodistas oficialistas admiten que, si esto fuera un gobierno peronista, el escándalo sería total.
Incluso voces amigables como las de Jonatan Viale o Luis Novaresio admitieron lo obvio: hay una vara flexible para medir la corrupción libertaria. Si estos departamentos, lotes narcos y declaraciones postergadas ocurrieran en el peronismo, la crítica sería feroz.
La narrativa libertaria prometía una revolución moral, pero entre embargos y omisiones, el mapa se parece más a una cueva financiera que a una gesta heroica. El viejo sueño nacional de llegar al poder para mejorar el patrimonio está más vivo que nunca con las fuerzas del cielo.