La discusión sobre qué hijo es el más inteligente dentro de una familia vuelve a instalarse, esta vez con respaldo científico. Investigaciones a gran escala coinciden en que el hijo mayor suele tener un coeficiente intelectual (CI) ligeramente superior, pero la diferencia es tan baja que, en la práctica, resulta casi imperceptible.
El análisis surge de estudios poblacionales como uno realizado en Noruega con casi 250.000 jóvenes y trabajos académicos de la Universidad de Leipzig, que detectaron una ventaja promedio de entre 1,5 y 3 puntos de CI para el primogénito frente a sus hermanos menores.
Sin embargo, especialistas advierten que estos datos deben leerse con cautela: no determinan que en todas las familias el hijo mayor sea el más inteligente.
Uno de los puntos más relevantes que destacan los estudios es que esta diferencia no es genética, sino que responde a factores ambientales.
Entre las principales explicaciones aparecen dos conceptos clave:
Este último punto es especialmente relevante, ya que en psicología se considera que enseñar es una de las formas más efectivas de aprender.
Lejos de quedar en desventaja, los hijos del medio y los menores desarrollan otras habilidades que no siempre se reflejan en los tests de CI.
Según los estudios:
Esto se explica por la necesidad de encontrar su propio lugar dentro de la familia y competir por la atención.
En síntesis, la ciencia no establece un “ganador absoluto”. Más bien, muestra que el orden de nacimiento influye en distintos tipos de inteligencia, moldeando habilidades diversas en cada integrante de la familia.