El relato de la transparencia libertaria acaba de chocar de frente contra un paredón de dólares físicos. El contratista Matías Tabar, responsable de las suntuosas reformas en la propiedad de Indio Cuá, declaró bajo juramento ante el fiscal Gerardo Pollicita un dato que dinamita cualquier defensa oficial:
Manuel Adorni le pagó US$ 245.000 en billetes constantes y sonantes por los trabajos de refacción. La magnitud del desembolso en efectivo pone bajo la lupa el origen de fondos de un funcionario que, hasta hace poco, vivía de un sueldo estatal y consultoría privada.
La declaración de Matías Tabar no fue solo testimonial; el constructor presentó documentación detallada de una obra que se extendió durante un período de entre siete y nueve meses.
El contratista aportó registros que complican la situación patrimonial del Jefe de Gabinete frente a los organismos de control. Mientras el país sufre un ajuste brutal, el búnker privado de Manuel Adorni se renovaba con una inversión que la mayoría de los argentinos no verá en toda su vida profesional.
Manuel Adorni le pagó US$ 245.000 en billetes constantes y sonantes por los trabajos de refacción. La magnitud del desembolso en efectivo pone bajo la lupa el origen de fondos de un funcionario que, hasta hace poco, vivía de un sueldo estatal y consultoría privada.
Como si el gasto en la reforma no fuera suficiente, la Justicia detectó que durante los meses que duró la construcción, el funcionario no escatimó en comodidades. Manuel Adorni alquiló otra vivienda en el mismo barrio privado por una suma de US$ 13.000 mientras esperaba la finalización de su casa principal.
Este gasto adicional por el simple hecho de no alejarse del exclusivo country Indio Cuá añade presión a una investigación que busca reconstruir el flujo real de dinero del entorno del vocero devenido en ministro.
El fiscal Gerardo Pollicita también puso el foco en el inicio de la operación: la compra del inmueble original. Según las declaraciones oficiales, la adquisición fue financiada parcialmente con un supuesto préstamo privado de US$ 100.000, una figura habitual en expedientes de corrupción para blanquear ingresos no declarados.
Los investigadores analizan si este crédito existe realmente o si es una pantalla para ocultar movimientos financieros que no se condicen con sus ingresos declarados ante la Oficina Anticorrupción.
El expediente no se queda solo en el ladrillo y el cemento; busca desglosar el día a día de un funcionario que parece vivir en una realidad paralela de moneda extranjera.
La investigación judicial reconstruye gastos corrientes como el pago de las abultadas expensas y el canon de ingreso al barrio privado para determinar si el patrimonio de Adorni es blanco o negro.
Cada ticket y cada transferencia están siendo cruzados con las declaraciones juradas del Jefe de Gabinete, quien ahora enfrenta el peor escenario para un político: la sospecha de haber pasado de "seco" a millonario en meses.
Este escándalo, que en el portal PrimeraPágina.Info ya veníamos anticipando como el "Adornigate", confirma una matriz de comportamiento que se repite en el entorno de Javier Milei. Mientras el discurso oficial exige sacrificios a la clase media, sus principales espadas se manejan con fajos de dólares en el mercado informal. El testimonio del contratista es el clavo que faltaba para que el Poder Judicial avance sobre un presunto enriquecimiento ilícito en lo más alto del poder ejecutivo.
Pago en negro: El contratista Matías Tabar confesó haber recibido US$ 245.000 en efectivo de manos de Manuel Adorni.
Obra eterna: Los trabajos de remodelación en la casa del country Indio Cuá duraron entre siete y nueve meses.
Alquiler blue: El funcionario pagó US$ 13.000 por una vivienda temporal mientras refaccionaba la suya.
Origen dudoso: Se investiga un préstamo de US$ 100.000 utilizado para la compra inicial de la propiedad.
Fiscalía activa: El fiscal Gerardo Pollicita busca determinar si los gastos coinciden con el patrimonio declarado por el funcionario.
Gastos extra: Se analizan los pagos de expensas e ingresos al barrio privado para completar el mapa de consumos.