Este lunes dejo una jugada de ajedrez político con varios heridos de gravedad, el gobernador Axel Kicillof logró imponerse sobre Máximo Kirchner en la guerra por el control de las comisiones del Senado bonaerense.
El decreto firmado por la vicegobernadora Verónica Magario oficializó lo que muchos venían venir: el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), brazo político del mandatario, le arrebató el manejo de las leyes clave a La Cámpora.
La caída de la agrupación de Máximo Kirchner es estrepitosa. El kirchnerismo duro no pudo retener su silla en la estratégica comisión de Asuntos Constitucionales y Acuerdos (ACA), el órgano que digita los pliegos de jueces y fiscales en toda la Provincia.
Ese sillón, codiciado por todas las tribus, terminó en manos del sector que responde a Sergio Massa, en un movimiento que muchos leen como una alianza táctica entre el gobernador y el tigrense para aislar al hijo de la ex presidenta.
La interna fue una carnicería a cielo abierto. Sergio Massa logró ubicar a los suyos en lugares de peso, aunque no se llevó todo. Malena Galmarini pretendía presidir Legislación General, pero chocó de frente contra los intereses de Axel Kicillof, quien finalmente instaló allí a Germán Lago.
Como premio consuelo para La Cámpora, Emmanuel González Santalla presidirá Presupuesto e Impuestos, un lugar de alta exposición pero con menos poder de fuego político que la comisión de acuerdos.
El malestar en el bloque peronista es total y tiene nombre propio: Sergio Berni. El ex ministro de seguridad, que ahora preside la comisión de su área, lanzó dardos venenosos contra Verónica Magario, acusándola de manejar la lapicera a su antojo.
"Magario manejó todo, a pesar de que no le corresponde", bramaron cerca del despacho de Sergio Berni, quien había pedido que ACA fuera para el kirchnerismo y Legislación General para el massismo, fallando en ambas gestiones.
A pesar del reparto de cargos, hay una silla que quema y que quedó vacante: la comisión de Reforma Política. En un año donde se juega la vida electoral del peronismo hacia el 2027, nadie quiere ceder ese espacio.
Se discuten temas vitales como la eliminación de las PASO, la Boleta Única de Papel (BUP) y la polémica re-reelección de los intendentes. Hasta ahora, el nombre de quién controlará ese pulso es un misterio que mantiene en vilo a los intendentes del conurbano.
La parálisis legislativa es la otra cara de esta moneda. El Senado bonaerense solo sesionó dos veces en lo que va del año, demostrando que la interna del PJ importa más que las leyes para los vecinos de la Provincia de Buenos Aires.
Con una posible convocatoria para el jueves 7 de mayo, el kicillofismo celebra haberle quitado la llave del candado a Máximo Kirchner, pero sabe que la guerra recién empieza y que La Cámpora no suele olvidar las afrentas.