El HCD de Berisso se transformó este miércoles en el escenario de una escena propia de una película de gángsters, pero protagonizada por un funcionario público.
El secretario de Seguridad municipal, Gabriel Marotte, protagonizó un episodio de violencia verbal y física inaudito contra el presidente de la comisión de Transporte, el concejal oficialista Federico Ruiz.
Lo que debía ser una reunión de trabajo técnico terminó en un despliegue de matonismo que dejó a varias mujeres presentes en estado de angustia.
La furia de Gabriel Marotte se desató cuando se le recordó el reglamento interno del cuerpo. El funcionario pretendía imponer la presencia de empleados de su área, entre ellos el propietario de un medio de comunicación, en una reunión de carácter restringido.
Federico Ruiz le explicó que la normativa prohíbe personas ajenas al tratamiento de expedientes, lo que hirió el inflado ego del secretario de Seguridad.
Sin argumentos legales y apelando a la prepotencia que lo caracteriza, Gabriel Marotte rompió el protocolo con un ataque personal. "Ya te voy a encontrar en la calle y te voy a cagar a trompadas".
"Vos a mí no me vas a hacer más quilombo, me venís haciendo varias y no te lo voy a permitir", disparó el funcionario a los gritos frente a los testigos.
La amenaza de violencia física directa por parte de quien debe cuidar la seguridad de los vecinos de Berisso es una contradicción que roza el ridículo.
En el recinto se encontraban las concejales oficialistas Juana Murillo, Paola Ovejero y Carla Domínguez, además del opositor Maximiliano Fernández.
Todos fueron testigos de cómo el hombre de confianza de Fabián Cagliardi perdía los estribos. Lejos de retractarse, Marotte abandonó el edificio a los gritos, dejando atónitos a los taxistas que esperaban afuera por el tratamiento de su ordenanza.
No es la primera vez que Gabriel Marotte confunde la gestión pública con un ring de boxeo o una unidad básica de los años 70. Su paso por la función pública está signado por la soberbia y el maltrato hacia quienes cuestionaron durante su paso como concejal y actual gestión en Seguridad, un área que en Berisso muestra números alarmantes.
Esta conducta patoteril no es un hecho aislado, sino la confirmación de un perfil psicológico que no tolera el disenso ni el respeto a las instituciones.
Incluso dentro del propio espacio político, el malestar con el secretario es creciente. Su insistencia en manejarse con una "guardia pretoriana" de empleados y comunicadores afines busca blindar una gestión que hace agua por todos lados.
El silencio de Fabián Cagliardi ante este atropello institucional lo convierte en el principal responsable político de mantener a un violento en un cargo de máxima jerarquía municipal.
Amenaza explícita: Gabriel Marotte prometió golpear al concejal Federico Ruiz en la vía pública frente a varios testigos.
Violación de reglamento: El conflicto inició cuando el secretario quiso imponer la presencia de civiles en una reunión privada de comisión.
Testigos presenciales: Concejales oficialistas y opositores presenciaron el desborde violento en el HCD.
Intervención de Iovanovich: La presidenta del Concejo Deliberante, Aldana Iovanovich, debió acudir al lugar por la gravedad de los gritos.
Repudio opositor: Sectores de la oposición analizan pedir la remoción o sanciones formales para el secretario de Seguridad.
Antecedentes: Gabriel Marotte es señalado por su estilo prepotente y conflictos recurrentes con ediles y trabajadores.