La UCR bonaerense logró esquivar el fantasma de una confrontación abierta que amenazaba con desgarrar su estructura territorial.
En las horas previas al cierre de listas para las elecciones del próximo 7 de junio, los principales operadores del partido sellaron un pacto de unidad que llevará a Emiliano Balbín a la presidencia del Comité Provincia.
El exdiputado, referenciado en el sector mayoritario, surge como una figura de consenso que permite equilibrar las ambiciones de los distintos campamentos internos.
La nómina de unidad refleja un delicado reparto de poder. La vicepresidencia quedó en manos de Josefina Mendoza, mientras que la Secretaría General será ocupada por el tandilense Matías Civale, ambos pertenecientes a Evolución, la corriente que lidera Martín Lousteau.
Por su parte, la Tesorería fue asignada a Adriana Ginnóbili, representante del esquema del ex intendente de San Isidro, Gustavo Posse. Esta distribución garantiza que ninguna de las corrientes mayoritarias quede excluida de la toma de decisiones estratégicas.
El camino hacia la unidad no fue lineal. El sector compuesto por Alejandra Lordén, Miguel Fernández y Pablo Juliano amagó hasta último momento con presentar una lista propia para disputar la conducción.
Sin embargo, la muñeca política de los armadores de Adelante Buenos Aires y el sector de Daniel Salvador logró integrar a los disidentes en la lista definitiva.
Como parte del acuerdo, una vez que asuman las autoridades, se creará una nueva vicepresidencia para el ex intendente de Ayacucho, Pablo Zubiaurre, quien hoy figura como quinto vocal titular.
Un dato no menor es el paso al costado de Maximiliano Abad. El actual senador nacional, que condujo el partido durante dos períodos, decidió no buscar un nuevo mandato ante la resistencia de los sectores aliados y la premisa compartida de que la conducción debía recaer en alguien que no hubiera ocupado el cargo anteriormente.
“La figura de Balbín no generó discordia: es un apellido histórico para el radicalismo”, deslizaron fuentes del partido, subrayando la importancia simbólica del nieto de Ricardo Balbín para amalgamar las diferencias.
El acuerdo de unidad se extiende también a la Convención Provincial, que será conducida por el sector de Evolución, con Pablo Domenichini como pieza clave.
En tanto, Alejandra Lordén mantendrá su rol como delegada al Comité Nacional, asegurando una voz de peso en la mesa donde se definen las alianzas nacionales.
Este esquema de “reparto de sillas” permitió que todos los sectores quedaran, al menos en los papeles, conformes: el ala disidente se alzó con siete vocales y 20 convencionales en la estructura general.
La UCR enfrenta ahora el desafío de transformar esta paz interna en potencia electoral. En un escenario político nacional dominado por la polarización entre el kirchnerismo y las filas libertarias de Javier Milei, el radicalismo bonaerense apuesta a la institucionalidad y al despliegue de sus intendentes y legisladores.
Con la lista de unidad encabezada por Balbín, el partido busca dar una señal de madurez hacia afuera, intentando recuperar el protagonismo perdido en la discusión pública de la Provincia de Buenos Aires.
Consenso histórico: Emiliano Balbín será el nuevo presidente del Comité Provincia de la UCR tras un acuerdo general.
Reparto de cargos: Evolución se queda con la Vicepresidencia (Mendoza) y la Secretaría General (Civale); el possismo con la Tesorería (Ginnóbili).
Integración disidente: El sector de Lordén, Fernández y Juliano finalmente desistió de la interna y se sumó a la lista de unidad.
El factor Abad: El senador nacional dio un paso al costado para facilitar la síntesis, cumpliendo el requisito de renovación en el mando.
Control de la Convención: El esquema de Martín Lousteau conducirá la Convención Provincial, manteniendo el equilibrio de fuerzas.
Cierre de heridas: Con este pacto, el radicalismo evita el desgaste económico y político de una interna el próximo 7 de junio.