jueves 14 de mayo de 2026 - Edición Nº5549

Política | 12 May

Poder, negocios y rosca política a los 31 años

Quién es Augusto Marini, el misterioso playboy millonario del streaming que maneja Blender y Carajo

En esta nota te contamos todos los detalles sobre el ascenso meteórico de un joven que sacude los cimientos porteños. Entre autos deportivos, palacetes millonarios y un fuerte descontento vecinal, descubrimos cómo logró almorzar con los máximos pesos pesados de ambos lados del mostrador del poder argentino. Una trama imperdible donde la caja, las influencias y la pantalla se abrazan fuertemente. Pasá y conocé a Augusto Marini...


Barrio Parque ya no descansa en paz. El lujoso edificio Coronado y sus pintorescos alrededores padecen hoy el extravagante ritmo de Augusto Marini. Este joven magnate de 31 años es titular de las plataformas Blender y Carajo. Los residentes históricos de Palermo Chico, en plena Ciudad de Buenos Aires, no ocultan su enorme malestar.

Las quejas apuntan a la faraónica adquisición del imponente Palacio Obarrio. Semejante petit hôtel construido a principios del siglo veinte fue comprado junto al terreno lindero. Tras demoler la casa vecina, avanza rápidamente con obras de infraestructura para erigir una residencia privada monumental. Un verdadero misterio rodea cada movimiento del flamante propietario.

Incluso se comenta en las veredas más exclusivas de la metrópolis que logró retirar imágenes de sus propiedades de Google Maps. Tamaño nivel de secretismo choca frontalmente con sus habituales desplazamientos callejeros. Acostumbra manejarse a bordo de Ferraris, Lamborghinis u otros bólidos importados. Siempre transita escoltado por un denso operativo de seguridad.

Esa exhibición constante colisiona de lleno con el carácter discreto que distingue a los habitantes tradicionales del lugar. Acostumbrados al perfil bajo, observan con espanto el arribo de este nuevo exponente mediático. Temen que la tranquilidad se quiebre con fiestas electrónicas nocturnas. Ya existen antecedentes ruidosos en sus anteriores refugios costeros.

El principal cuestionamiento que inunda la rosca urbana radica en el oscuro origen de tamaña fortuna. “Nadie sabe de dónde proviene tanto dinero”, susurran los vecinos más indignados. Sus dos emisoras de internet operan actualmente con números rojos. Dicha pérdida operativa resulta incompatible con su lujoso andar cotidiano.

Para comprender su escalada social resulta fundamental revisar sus años mozos bajo el ala de Facundo Moyano. Con el dirigente sindical compartía largas madrugadas y fotos junto a modelos cotizadas. Ese roce inicial le destrabó puertas muy pesadas en el ámbito corporativo. Allí supo tejer redes que hoy rinden frutos jugosos.


El algoritmo de la rosca


El 15 de diciembre de 2024, el mítico Teatro Broadway porteño atestiguó una escena de altísimo voltaje político. Se desarrollaba un show a sala llena titulado “La Misa del Gordo Dan”. Las luces pasaron desapercibidas para los analistas más agudos. Dos figuras sentadas en la primera fila acapararon todas las miradas.

Allí estaba Augusto Marini sentado codo a codo con Santiago Caputo, el asesor supremo del gobierno de Javier Milei. Ambos disfrutaban de un espectáculo marcadamente libertario repleto de referencias virtuales. Semejante estampa adquirió otra dimensión apenas seis meses más tarde. Sucedió un frío 22 de junio de 2025.

Facundo Moyano le abrió a Augusto Marini las puertas del mundo de los ricos de Argentina (y algo más...)


Esa tarde invernal, el empresario concretó una reunión cerradísima en sus oficinas con Máximo Kirchner. Ocurrió justo después de que el legislador peronista se entrevistara con el conductor Tomás Rebord. Fue un café fugaz, pero bastó para encender alarmas rojas en todo el círculo rojo. Su envidiable capacidad de juego transversal quedó expuesta.

¿Cómo hace un outsider para tener línea directa con actores que se detestan públicamente? Esa es la incógnita que desespera a los armadores de ambos bandos. La clave reside en la aceitada estructura mediática que logró montar. Domina dos señales periodísticas con bajadas de línea diametralmente opuestas.

Por un flanco, sostiene un espacio amigable que capta al electorado progresista joven. Allí el kirchnerismo encuentra un refugio cálido para canalizar su narrativa digital. Del otro lado, banca una transmisión de estética ruda y espíritu sumamente conservador. Esta última funciona como megáfono predilecto de las fuerzas gubernamentales actuales.

El verdadero objetivo empresarial no busca cruzarlos ideológicamente, sino que facturen por ventanillas separadas. A mediados del presente calendario decidió abandonar las sombras para tomar el control absoluto. Antes operaba como el inversor silencioso que ponía los billetes sin dar la cara. Hoy cerró la adquisición de las partes societarias remanentes.

A Sebastián Tabakman y Diego Abatecola les compró sus porcentajes para eyectarlos definitivamente del tablero estratégico. Semejante movida no fue simplemente una transacción financiera de rutina. Constituyó una demostración brutal de poderío interno innegable. Pretende ejercer un mando editorial implacable sobre las tribus consumidoras.

El formato liderado por el provocador Daniel Parisini es la nave insignia del agresivo ecosistema oficialista. Lo retiene como socio para fidelizar a esa enorme audiencia antisistema. Simultáneamente, su otra ventana ofrece formatos sofisticados con figuras de indudable peso. Ambas productoras suman veintiún millones de visualizaciones mensuales en YouTube.


La maquinaria del poder


Para oxigenar la cúpula, sumó operadores de máxima confianza con fuertes conexiones tribunalicias. Uno de esos nombramientos clave recayó sobre Enrique Saraví O’Keefe, un abogado sumamente filoso. Dicho letrado es socio de Gustavo Ferrari, ex ministro de justicia bonaerense. Ellos encarnan el núcleo jurídico de la vieja guardia macrista.

El otro desembarco trascendental lleva el sello de Ruth Hang Kuchen, proveniente del áspero mundo corporativo. Es hermana de Manfred, ladero del mencionado ex funcionario y amigo íntimo del zar del streaming. Con estas magistrales jugadas apuntala una estructura administrativa formidable. Ya no comanda simples canales de internet.

Construyó una maquinaria letal que articula vínculos públicos, presión judicial y acceso vip al establishment nacional. Semejante polarización le garantiza un networking invaluable, aunque los balances contables sangren. Utiliza sus micrófonos para acercarse hacia las cajas estatales más suculentas. En ese lodazal oscuro radica su verdadero negocio.

Con escasos veintinueve años logró coronarse como CEO indiscutido de Cale Group. Este monumental holding abarca infraestructura, energía, agroindustria, textiles y transporte ferroviario. Su desmedida ambición lo impulsó a adquirir Motora Argentina, antigua filial de la cuestionada TMH. Actualmente gestiona los estratégicos talleres de Mechita, en Bragado.

Para morder en la inminente privatización ferroviaria metropolitana fichó a Javier Hibbert. Este avezado técnico de Trenes Argentinos supo reportar a Guillermo Dietrich. También invierte fortunas desarrollando alimentos premium para mascotas mediante su marca Mon Ami. Paralelamente, explota negocios hídricos asociado al titular de Agrosustentable.

Su irrupción en la primera plana mediática no responde a ninguna casualidad del destino. Las emisiones le otorgan llegada masiva, mientras sus compañías le aseguran roce de alta gama. Desde afuera simula jugar a dos puntas, pero adentro sabemos que maneja múltiples terminales. Administra sus silencios con precisión de cirujano experto.

Hoy es muchísimo más que un mero niño rico de la ciudad capital. Se convirtió en un pesado actor capaz de moldear la agenda pública diaria. Ejecuta su influencia desde el algoritmo, sin necesidad de gastar suela en los barrios. La política criolla tiene un flamante dueño de la pelota digital.


Lo que tenés que saber sobre la trama

  • El ascenso: Pasó de acompañar dirigentes sindicales a convertirse en un poderoso zar mediático.

  • Los medios: Controla las dos campanas de la grieta digital acumulando millones de clics.

  • El negocio: Sus millonarios contratos provienen del Estado y de la infraestructura estratégica.

  • El lujo: Su ostentación permanente choca contra el tradicionalismo porteño desatando quejas vecinales.

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