Mientras Guillermo Montenegro intenta distraer la atención con la pelea por Punta Mogotes, el estadio José María Minella se cae a pedazos bajo una concesión fantasma otorgada a Minella Stadium, una empresa cuya nave nodriza brasileña está involucrada en el fraude bancario más grande de la historia de Brasil.
Entre allanamientos por lavado de dinero, licitaciones a medida y obras que nunca arrancan, la gestión marplatense quedó atrapada en un callejón sin salida donde el único perdedor es el patrimonio público de los vecinos.
La política de Mar del Plata atraviesa un clima de sospechas que ni el viento de la costa logra disipar. El centro de la tormenta es el Estadio José María Minella, cuya concesión a la empresa Minella Stadium cumplió su primer semestre envuelta en un parálisis total de obras significativas.
La gestión local, al mando de Guillermo Montenegro, promovió el año pasado una licitación que hoy es el blanco de la oposición por la falta de transparencia y los antecedentes de los beneficiarios.
Pese a las promesas de renovación, el mundialista sigue presentando el mismo estado de deterioro que motivó su privatización.
El escándalo escaló niveles internacionales cuando se conoció que REAG, el grupo controlante de la socia mayoritaria Revee, está bajo la lupa en el "Caso Banco Master", definido como el mayor fraude bancario en la historia de Brasil.
La gravedad del asunto llevó a que el Banco Central de Brasil ordenara la liquidación de REAG el pasado 15 de enero. Un día antes de esa estocada financiera, João Carlos Mansur, titular del holding, renunció a la presidencia de Revee en un intento desesperado por despegar a la empresa del escándalo.
La rosca marplatense arde ante la sospecha de que el pliego fue redactado con nombre y apellido. El concejal Horacio Taccone, del bloque Acción Marplatense/MDF, denunció que el municipio se niega sistemáticamente a mostrar el texto del contrato de concesión, el más grande de la historia de la ciudad.
"Si no lo quieren mostrar es porque algo están ocultando. Es grave", alertó Horacio Taccone, señalando la opacidad de una gestión que prefiere el archivo antes que el debate.
En paralelo, el proceso licitatorio quedó manchado por la causa Sur Finanzas, relativa a presunto lavado de activos. Esta investigación derivó en allanamientos dentro de oficinas municipales que el oficialismo de Guillermo Montenegro buscó enterrar en el Concejo Deliberante.
Para el concejal Gustavo Pulti, la situación es terminal: "La licitación del estadio solo es un allanamiento, citaciones a declarar y una investigación penal que no sabemos cómo va a terminar".
Según el exintendente, el mundialista fue entregado directamente "a cambio de nada".
Mientras las obras de fondo se evaporan, la empresa Minella Stadium parece haber encontrado en el polideportivo una caja de recaudación rápida.
Se advierte que la firma ya factura por una serie de recitales, aunque al momento la única mejora visible en el estadio son apenas unos pocos metros de alambrado.
El plan original de financiamiento habría quedado trunco luego de que los escándalos nacionales e internacionales quemaran el crédito de la compañía.
Ante este escenario de insolvencia, fuentes cercanas a la rosca política mencionan sondeos desesperados en busca de inversores de China. Sin embargo, conocedores del rubro ven este manotazo de ahogado como algo poco factible.
Para amortizar una inversión cercana a los 20 millones de dólares, se requeriría un caudal de espectadores y eventos que la dinámica histórica de Mar del Plata difícilmente pueda garantizar.
Mientras tanto, el municipio, hoy a cargo del interino Agustín Neme, mantiene un silencio absoluto ante los reiterados pedidos de informes presentados por el bloque de Unión por la Patria.
La disputa por el Minella se cruzó recientemente con otra batalla estratégica: el control de Punta Mogotes. El gobierno de Axel Kicillof propuso el traspaso del balneario a la comuna, pero condicionado a una licitación para su renovación.
La gestión de Guillermo Montenegro, que inició una vía judicial por este tema, rechazó de plano el plan provincial, lo que despertó suspicacias en el entorno de Axel Kicillof.
Desde el kicillofismo advierten que el rechazo de Guillermo Montenegro esconde una intención idéntica a la del estadio: dilatar los tiempos judiciales para terminar entregando Punta Mogotes a concesionarios privados amigos.
Mientras la justicia y la política se trenzan en este laberinto de intereses, los marplatenses ven cómo su estadio mundialista se convierte en un monumento a la desidia y la sospecha, capturado por un fondo brasileño que, lejos de traer inversiones, solo trajo un vendaval de causas penales.
Obras Inexistentes: A seis meses de la concesión, solo se colocaron unos metros de alambrado en el predio.
Fraude en Brasil: El grupo controlante de la concesionaria, REAG, fue liquidado por el Banco Central de Brasil tras ser investigado por el mayor fraude bancario de ese país.
Lavado de Activos: La licitación fue vinculada a la causa Sur Finanzas, lo que motivó allanamientos en dependencias de la municipalidad de Mar del Plata.
Contrato Oculto: El oficialismo de Guillermo Montenegro se niega a facilitar el texto de la concesión a los concejales de la oposición.
Intervención Interina: Ante la crisis, el municipio hoy se encuentra bajo la gestión de Agustín Neme, quien no ha brindado respuestas al Concejo Deliberante.
Punta Mogotes: La oposición teme que el intendente busque replicar el modelo de entrega a privados con el icónico complejo de balnearios.