La política de Berisso vivió una de sus jornadas más oscuras en el Concejo Deliberante. En un desenlace que dejó atónitos a propios y ajenos, el bloque del Partido Justicialista decidió archivar el expediente de repudio contra el secretario de Seguridad, Gabriel Marotte, tras el violento episodio de la semana pasada donde amenazó al concejal Federico Ruiz.
El pase a archivo fue votado por 10 concejales oficialistas, incluyendo el sorpresivo acompañamiento de Daniel Del Curto, quien mantuvo su habitual postura silenciosa durante el debate.
La sesión, que se extendió por casi cinco horas, terminó en un clima de absoluta fractura institucional y un oficialismo que día a día complica su panorama.
Apenas se consumó la votación, el concejal agredido -ex secretario de seguridad- Federico Ruiz, se levantó de su banca y abandonó el recinto sin siquiera ingresar al bloque, marcando una distancia física y política con quienes minutos antes le habían negado el respaldo ante un hecho de violencia explícita.
El expediente, impulsado originalmente por La Libertad Avanza, buscaba sentar un precedente contra el amedrentamiento en el ámbito legislativo.
Desde la oposición, los discursos fueron lapidarios contra la figura de Gabriel Marotte y la pasividad del oficialismo. El concejal Dario Mena (LLA) calificó lo vivido como “vergonzoso” y recordó que los funcionarios deben dar el ejemplo para exigir el cumplimiento de la ley a la sociedad.
Por su parte, Maxi Fernández fue quien aportó los detalles más crudos del incidente: recordó que un secretario de Seguridad “no le puede decir a otra persona que lo va a matar a trompadas” y subrayó que estas actitudes no son hechos aislados por parte del funcionario.
“Esto no es el barrio, este es un lugar institucional”, sentenció Maxi Fernández, remarcando la gravedad de que el encargado de la seguridad pública de Berisso sea quien rompa las normas básicas de convivencia.
En la misma línea, el concejal Carvajal apuntó directamente a la coherencia del cuerpo: “El silencio nos hace cómplices... la violencia no se relativiza, jamás se justifica”, disparó, cuestionando la decisión del oficialismo de proteger a un "patotero" en lugar de condenar la actitud antidemocrática.
El testimonio de Federico Ruiz fue el momento de mayor tensión en el recinto. El concejal remarcó que la institucionalidad se quebró cuando un funcionario del Ejecutivo irrumpió en el legislativo delante de sus pares para agredirlo.
“Pido disculpas a la familia por no hacer la denuncia; creí que institucionalmente iba a haber otras acciones que no las hubo”, confesó Ruiz, dejando en claro que no recibió ni disculpas privadas ni públicas por parte de Gabriel Marotte.
La contradicción en el bloque oficialista quedó expuesta en la voz de Beatriz Grasso.
La concejal aseguró que el bloque respaldaba totalmente a Federico Ruiz, pero el apoyo se quedó en las palabras: al momento de votar, acompañaron el pase a archivo del repudio.
Esta "obediencia debida" al Ejecutivo local dejó al descubierto que, para el oficialismo de Berisso, la protección política de un funcionario de alto rango pesa más que la integridad física y moral de sus propios legisladores.
Hecho medular: El secretario de Seguridad, Gabriel Marotte, amenazó violentamente al concejal Federico Ruiz en una reunión de comisión.
Votación de blindaje: El oficialismo, con 10 votos, mandó al archivo el repudio a la violencia verbal de Gabriel Marotte.
La frase de la discordia: Se denunció que el funcionario amenazó con “matar a trompadas” al edil del PJ.
Falta de disculpas: Federico Ruiz confirmó que no recibió ningún pedido de perdón por parte del agresor ni del Ejecutivo.
Fractura interna: El agredido abandonó el recinto apenas terminó la sesión sin hablar con sus compañeros de bancada.
Rol de la oposición: LLA y el PRO denunciaron amedrentamientos y pidieron coherencia para no ser "cómplices" de la patota.