La rosca en la Casa Rosada ha cruzado el punto de no retorno. Lo que antes eran sutiles diferencias de estrategia en el entorno de Javier Milei, hoy es una guerra de guerrillas abierta donde Karina Milei se ha fijado un objetivo innegociable: destruir políticamente a Santiago Caputo.
La ausencia del estratega en la última mesa política de La Libertad Avanza no fue un error de agenda, sino el síntoma de una tensión que el oficialismo ya no puede ocultar bajo la alfombra.
En los pasillos de Balcarce 50, se comenta que la obsesión de la Secretaria General por barrer con la influencia de Santiago Caputo es total.
Aunque el Presidente lo sostiene como un pilar fundamental de su armado, la realidad indica que, en el vínculo de los hermanos Milei, la que manda es ella.
Como dicen los avezados en la dinámica del poder libertario, ante el resto el que decide es él, pero ante su hermana, el poder de Javier Milei se diluye.
El conflicto encontró su fase más crítica en el control de la SIDE. Hasta hace poco, el área de inteligencia era un feudo exclusivo de Santiago Caputo, gestionado a través de figuras como Cristian Auguadra.
Sin embargo, la reciente designación de Sebastián Pareja —referente bonaerense alineado con el "karinismo"— como presidente de la comisión bicameral de Inteligencia es vista como un desembarco de Karina Milei en la estructura de los espías.
"Pareja va a controlar a los organismos de inteligencia que hoy maneja la gente de Caputo", aseguran fuentes cercanas a la mesa de decisiones.
Este movimiento busca asfixiar el margen de maniobra del estratega, quitándole la lapicera en un área sensible para la seguridad nacional y la política interna.
Si la interna brutal persiste, el funcionamiento del Poder Ejecutivo corre el riesgo de parálisis total, afectando no solo la gestión sino la estabilidad del propio esquema de gobernanza.
La tensión no solo salpica a los asesores. Durante la última reunión de Gabinete, el clima se cortaba con un cuchillo cuando el mandatario frenó en seco a Patricia Bullrich al grito de "el que manda soy yo" para defender a Manuel Adorni.
No obstante, detrás de esos desplantes de autoridad presidencial, se adivina la mano de Karina Milei. El propio Javier Milei ha reconocido públicamente que delega el manejo político en su hermana, lo que hoy se traduce en una cacería de brujas contra quienes ella considera obstáculos.
"No veo mucho futuro en la continuidad de Santiago Caputo en el Gobierno", disparan analistas que conocen el paño libertario.
La premisa es simple pero implacable: más temprano que tarde, lo que Karina Milei quiere, termina ocurriendo, incluso si eso implica que el Presidente deba sacrificar a su hombre de máxima confianza.
El avance del "karinismo" es un proceso de colonización del Estado que no parece tener techo ni piedad por los socios fundadores.
Guerra abierta: Karina Milei busca desplazar definitivamente a Santiago Caputo de la estructura de poder.
Control de la SIDE: El nombramiento de Sebastián Pareja en la bicameral de Inteligencia es un avance del "karinismo" sobre el área que manejaba Santiago Caputo.
La jerarquía real: Aunque Javier Milei sostiene al estratega, se afirma que ante su hermana tiene menor poder de decisión.
Influencia decisiva: La política no la maneja el Presidente, sino que la delega en la Secretaria General.
Tensión en Gabinete: El enfrentamiento incluye a figuras como Patricia Bullrich, evidenciando una fractura en la mesa chica.
Pronóstico reservado: El desplazamiento de Santiago Caputo se considera inminente debido a la presión sostenida de Karina Milei.