Mientras el municipio se cae a pedazos y los servicios básicos son un recuerdo, la "ingeniería contable" del Ejecutivo intentó disfrazar una deuda flotante de casi 2.800 millones y reasignaciones de fondos sospechosas en las vísperas de Año Nuevo.
Con el sistema RAFAM bloqueado para la oposición y decretos de último minuto para "quemar" partidas, la transparencia en Berisso pasó a ser una pieza de museo frente a una gestión que gasta en política lo que le falta en insumos.
La gestión de Fabián Cagliardi sumó un nuevo capítulo de sospechas tras la aprobación de la Rendición de Cuentas 2025 en el Honorable Concejo Deliberante de Berisso.
En una votación que terminó 11 a 9, el oficialismo impuso su mayoría para convalidar lo que la oposición define como una verdadera «ingeniería contable» diseñada para ocultar el destino real del dinero de los contribuyentes.
La trampa es clara: presentar planillas de Excel donde las sumas cierran, pero donde es imposible auditar quiénes son los proveedores, cómo se adjudicaron las licitaciones y por qué la calle no refleja el supuesto equilibrio fiscal que pregona el Ejecutivo.
La obstrucción al acceso a la información pública fue la marca registrada de este proceso.
La clave del sistema RAFAM (Reforma de la Administración Financiera en el Ámbito Municipal) fue entregada a los concejales opositores apenas un día antes de la sesión.
Este acceso simbólico impidió cualquier análisis serio sobre una masa de recursos que superó los 60 mil millones de pesos, excediendo en casi un 5 por ciento el presupuesto original.
"Es una muestra clara de obstrucción administrativa para evitar que se vea el desmanejo de los fondos", denunciaron desde las bancas opositoras.
La opacidad del manejo financiero en Berisso tiene nombres y números propios. El Decreto 533 es uno de los más cuestionados: a través de él se movilizaron 16 millones de pesos en el último día del año mediante reasignaciones internas.
Esta maniobra permite mover partidas sin alterar el monto total, lo que en la práctica funciona como una máscara para invisibilizar el destino final del dinero.
"Mueven la plata de un lado a otro para que no se note dónde falta, pero la realidad es que el municipio está insolvente", dispararon desde el recinto.
Aún más alarmante resulta el Decreto 1472, que revela el uso de «ahorros» municipales por un monto de 2.600 millones de pesos para cubrir gastos corrientes.
Este mecanismo es, en los hechos, una confesión de que los ingresos genuinos no alcanzan para sostener la elefantiásica estructura política de la ciudad.
Como resultado de este desmadre, la gestión traslada una deuda flotante superior a los 2.789 millones de pesos para el ejercicio 2026, hipotecando el futuro de la próxima administración y de todos los vecinos.
El contraste entre el relato oficial y la realidad de los barrios de Berisso es insostenible.
Mientras el gasto en funcionarios y estructuras políticas se mantiene inalterable, la comunidad padece la falta de insumos básicos en las unidades sanitarias y el deterioro total de la flota de vehículos municipales.
La respuesta del bloque oficialista, que atribuye toda la crisis al ajuste externo de Nación, no logra explicar por qué no hay datos concretos sobre los proveedores permanentes y los contratos de locación que drenan el presupuesto local.
“El municipio y la calle no reflejan esos números maravillosos; hay una ciudad que se cae a pedazos”, fue una de las frases más duras que se escuchó en el recinto durante el debate.
La falta de mantenimiento y la deficiencia en los servicios chocan de frente con una rendición que habla de superávit. En definitiva, Berisso cerró un balance que, bajo la apariencia de un Excel prolijo, oculta una crisis profunda de transparencia y una gestión que parece más preocupada por los números del dibujo contable que por la calidad de vida de los berissenses.
Votación ajustada: Se aprobó por 11 votos a 9, con un fuerte rechazo de todo el arco opositor.
Presupuesto excedido: Los recursos superaron los 60 mil millones de pesos, un 5% más de lo previsto originalmente.
Bloqueo de datos: Entregaron la clave del sistema RAFAM solo 24 horas antes de la sesión.
Maniobras de fin de año: El Decreto 533 movió 16 millones el último día del año para "limpiar" partidas.
Insolvencia disfrazada: Usaron 2.600 millones de "ahorros" para pagar gastos corrientes y sueldos políticos.
Herencia pesada: Se arrastra una deuda flotante de más de 2.789 millones de pesos hacia el ejercicio 2026.