El peronismo atraviesa una etapa de máxima tensión en distintos puntos del país y Mendoza se convirtió en uno de los principales focos de conflicto. La decisión del PJ mendocino, conducido por Emir Félix, de sancionar a diez dirigentes ligados al kirchnerismo reavivó una interna que lleva más de una década y que hoy divide al justicialismo entre sectores federales y cristinistas.
La medida fue tomada por el Tribunal de Disciplina partidario luego de que esos dirigentes compitieran en las elecciones municipales del pasado 22 de febrero por fuera de la estructura oficial del partido. La resolución establece una inhabilitación de tres años para ocupar cargos partidarios o representar al PJ en elecciones.
El conflicto no solo expone la fractura interna del justicialismo mendocino. También refleja la disputa que atraviesa al peronismo nacional en medio de los intentos por reorganizarse frente al gobierno de Javier Milei y el avance político de La Libertad Avanza en distintas provincias.
La decisión del Tribunal de Disciplina cayó sobre dirigentes que integraron listas del Frente Patria, el espacio alineado con el kirchnerismo y respaldado por la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti.
Los sancionados son:
Todos participaron de las elecciones municipales de febrero en listas separadas del PJ oficial.
El caso que más repercusión generó fue el de Paloma Scalco, concejal de Luján de Cuyo y vicepresidenta del propio PJ mendocino, que decidió competir por afuera de la estructura partidaria.
Desde el kirchnerismo denunciaron un intento de expulsar voces críticas dentro del espacio. Scalco aseguró que la conducción partidaria está “alejada de la realidad” y cuestionó la relación que, según su sector, algunos dirigentes mantienen con los gobiernos de Javier Milei y Alfredo Cornejo.
“Hay un intento de dejar afuera a un sector que considera que no puede ser cómplice del gobierno de Milei y de Cornejo”, afirmó la dirigente en declaraciones radiales.
La conducción de Emir Félix rechaza las acusaciones y sostiene que la sanción responde simplemente al cumplimiento de la carta orgánica partidaria.
Cerca del exintendente de San Rafael aseguran que los dirigentes sancionados “se fueron solos” al competir por afuera del partido y remarcan que el Tribunal de Disciplina actuó de manera institucional.
En el entorno del presidente del PJ mendocino también apuntan contra lo que consideran una lógica “caprichosa” del kirchnerismo.
“El método de hago lo que quiero o me voy ya no funciona más en el peronismo de Mendoza”, disparó un dirigente cercano a Félix.
La disputa terminó además provocando una ruptura formal en la Legislatura provincial. Tanto en Diputados como en el Senado quedaron conformados dos bloques distintos: uno alineado con el justicialismo tradicional y otro con fuerte influencia cristinista.
La tensión en Mendoza no ocurre de manera aislada. La disputa forma parte del reordenamiento que atraviesa el peronismo a nivel nacional después de la derrota electoral de 2023.
Mientras Emir Félix integra el armado del denominado peronismo federal, sectores vinculados a Anabel Fernández Sagasti continúan alineados con el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner y sostienen una defensa activa de su figura política.
El escenario también está condicionado por la relación entre el gobernador radical Alfredo Cornejo y La Libertad Avanza, una alianza que el peronismo considera difícil de enfrentar en términos electorales.
Dentro del PJ mendocino reconocen que las fracturas internas debilitan las posibilidades de recuperar competitividad en la provincia. Aunque sostienen que la conducción actual logró recuperar parte del piso histórico del justicialismo, admiten que todavía no alcanza para disputar el poder local.
La próxima gran batalla llegará en diciembre, cuando venza el mandato de Emir Félix al frente del PJ provincial. Antes, en octubre, podrían realizarse elecciones internas que prometen profundizar todavía más la disputa entre los distintos sectores del peronismo mendocino.