La rosca legislativa de espaldas al pueblo y el despliegue del aparato represivo volvieron a marchar de la mano en la Capital Federal. Mientras las luces de la Legislatura porteña se apagaban tras una sesión donde el bloque del PRO acató de forma sumisa las órdenes de La Libertad Avanza para convalidar el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y el Régimen de Incentivo a Medianas Inversiones (RIMI), el jefe de Gobierno, Jorge Macri, ordenaba una militarización sin precedentes. Unos 16 barrios populares de la ciudad amanecieron rodeados por las fuerzas de seguridad en lo que las organizaciones sociales denunciaron como una verdadera cacería humana orientada al consumo de los sectores más reaccionarios.
El argumento oficial fue, como de costumbre, la supuesta guerra contra el narcotráfico. Sin embargo, en los pasillos de la política porteña nadie se engaña: Jorge Macri necesita relanzar su gestión y blindar su perfil derechista frente a la crisis de corrupción que salpica a la Casa Rosada con los escándalos de Manuel Adorni. El jefe comunal mira de reojo el tablero nacional y el posicionamiento de Patricia Bullrich, quien ya se perfila como una competidora letal para la jefatura de Gobierno en 2027 o como integrante de una fórmula presidencial en las variantes de la derecha vernácula. La orden en Capital es clara: mostrar dureza para no perder el voto duro.
La política del oficialismo porteño no hace más que profundizar un sesgo xenófobo y racista sobre los eslabones más precarizados de la clase trabajadora. Esta avanzada se cobra víctimas a diario a través de los desalojos violentos a familias humildes en el sur de la ciudad y las razzias sistemáticas contra los vendedores ambulantes, a quienes los inspectores municipales y la policía les roban sus herramientas de trabajo cotidianas. El objetivo es claro: construir un chivo expiatorio y enfrentar a los sectores medios con los más desprotegidos bajo el mito de la inseguridad.
Sin embargo, el relato de la Ciudad Verde y segura choca de frente con el testimonio de los vecinos que sufren el acoso policial en el barro. Una barrendera de la Barrio Carlos Mugica (ex Villa 31) relató el calvario que se vive detrás de los retenes policiales: "Esto es un desastre para mí. Están perjudicando el trabajo. Yo trabajo, soy barrendera acá en la villa. Me levanto a las 5 de la mañana. Mi nena está asustada, todos los chicos están asustados, están encerrados, ven policías y tienen miedo. Nosotros no, vemos policía y vamos a luchar". La postal del miedo de los pibes expone la crueldad de un operativo diseñado en oficinas con aire acondicionado.
La coincidencia temporal no es un hecho aislado. La entrega de los recursos estratégicos y los beneficios impositivos escandalosos que consagran el RIGI y el RIMI para los grandes empresarios de la Argentina requiere, necesariamente, un control estricto de las barriadas donde el hambre empieza a apretar. Jorge Macri y sus aliados libertarios pretenden instalar una pax romana a fuerza de infantería y camiones hidrantes, mientras la patria financiera festeja las exenciones fiscales aprobadas por los legisladores de la centroderecha.
A pesar de los millones invertidos en pauta publicitaria para instalar la idea de que los sectores populares son el enemigo, la resistencia en el territorio bonaerense y porteño empieza a organizarse. Las cocineras de los comedores, los trabajadores cooperativos y las familias que defienden su pedazo de tierra saben perfectamente que el verdadero delito no viste de zapatillas rotas, sino que se esconde detrás de las triangulaciones financieras y la especulación inmobiliaria que el propio Ejecutivo de la Ciudad promueve en beneficio de sus socios constructores.
Operativo masivo: El gobierno de Jorge Macri desplegó fuerzas policiales en 16 barrios populares de la ciudad de forma simultánea.
El pacto del RIGI: La avanzada represiva coincidió con la votación en la Legislatura donde el PRO votó los regímenes de inversión de LLA.
Especulación electoral: Atribuyen la dureza de los operativos a la necesidad del jefe de Gobierno de competir con el perfil de Patricia Bullrich.
Persecución laboral: Organizaciones denuncian que las razzias atacan directamente a vendedores ambulantes y trabajadores cooperativos.
Terror en los pibes: Testimonios del Barrio Carlos Mugica confirman el pánico de los niños frente a la presencia de la infantería en los pasillos.
Cortina de humo: La oposición señala que el show busca tapar los escándalos de corrupción que salpican al vocero Manuel Adorni.