La rosca política en la Argentina de Javier Milei no se cocina en los despachos oficiales, sino en la memoria afectiva de los jardines del Martindale Country Club.
Allí, donde los setos están perfectamente podados y el silencio solo se interrumpe por el golpe de un palo de golf, se forjó el vínculo que hoy explica el fenomenal ascenso del Grupo Neuss.
Los hermanos Juan, Patricio y Germán Neuss conocen a Santiago Caputo desde la escuela primaria. Jugaban juntos en las calles internas del exclusivo barrio cerrado de Pilar, mucho antes de que uno se convirtiera en el estratega todopoderoso del Ejecutivo y los otros en los aspirantes a heredar el manejo de la energía nacional.
Para el mundillo de la "City" y los pasillos de la Casa Rosada, el Grupo Neuss ya es señalado como el “Lázaro Báez” del modelo libertario.
La comparación es ácida pero gráfica: un grupo empresario que, sin antecedentes de peso en sectores estratégicos, desembarca con una voracidad inusitada en áreas donde el Estado decide retirarse.
"Son los socios y amigos del poder real, los que recaudan para la corona", sueltan con malicia en las oficinas de los ex "Barones" del conurbano que ven cómo la nueva camada les birla el negocio.
La mayor transportadora de energía eléctrica del país, Transener, acaba de ser la joya de la corona entregada en bandeja.
El gobierno de Javier Milei, bajo la batuta financiera de Luis Caputo, habría facilitado el desembarco de los Neuss por una cifra que en el mercado eléctrico consideran un insulto: $356,1 millones de dólares.
Analistas del sector aseguran que ese monto apenas representa el 10% del valor real de los activos y la infraestructura que la compañía controla en toda la Provincia de Buenos Aires y el resto del país.
“Le regalaron la columna vertebral del sistema eléctrico a un grupo que hasta ayer manejaba la VTV en la Ciudad”, brama un histórico operador de la Secretaría de Energía.
La maniobra se habría ejecutado a través de Edison Energía, el flamante holding que los hermanos crearon para "limpiar" la imagen familiar y participar en las privatizaciones de Enarsa.
La sombra del pasado es pesada: nadie en la política olvida que el padre de los jóvenes, Jorge Neuss, asesinó a su esposa Silvia Saravia y luego se suicidó en su casa del Martindale durante la pandemia de 2020. Esa tragedia, que pareció marcar el fin del clan, fue solo el preludio de un renacimiento apalancado en la amistad con el asesor estrella.
Pero la ambición de los "Niños Bien" de Pilar no se detiene en los cables de alta tensión. El objetivo de máxima es la Hidrovía Paraná-Paraguay, la autopista fluvial por donde sale la riqueza sojera de la Argentina.
Los Neuss ya tendrían un pie adentro del negocio tras el desplazamiento de competidores chinos, mediante pliegos que parecen redactados en una oficina de la Avenida Corrientes.
Se habla de una asociación estratégica con la belga Jan de Nul, donde los locales aportarían el "aceite" necesario en los engranajes de la burocracia estatal.
"La Hidrovía es el negocio de los 300 millones de dólares anuales y ellos ya tienen la llave", comentan en las terminales portuarias de Rosario.
Las sospechas de coimas y retornos sobrevuelan cada licitación dudosa que el Poder Ejecutivo lanza bajo el lema de la eficiencia privada. Mientras Santiago Caputo fuma y digita el destino del país desde las sombras, sus amigos de la infancia recolectan las joyas de la abuela.
El plan es ambicioso: quedarse con las hidroeléctricas del Comahue, avanzar sobre AySA y terminar de colonizar la infraestructura de transporte antes de que el ciclo político cambie su signo.
Caso Hidrovía: Están posicionados para controlar la vía navegable troncal, desplazando a oferentes internacionales con pliegos a medida.
Nuevos Objetivos: El holding ya puso la mira en la privatización de las represas del Comahue, AySA y el sistema de Belgrano Cargas.
Rol Político: Se los señala en el "Círculo Rojo" como los empresarios elegidos para construir el poder económico del sector libertario.