lunes 18 de mayo de 2026 - Edición Nº5553

Política | 18 May

En el peronismo se están reproduciendo, pero en formato orgía

Kicillof no quiere besarle el anillo a Cristina: La Cámpora exige su rendición o irán con candidatos propios

01:26 |En esta nota te contamos todos los detalles sobre el último round de la feroz interna justicialista. Tras una semana cargada de tensiones cruzadas, el núcleo duro camporista redobla la presión pública para forzar una cumbre entre el gobernador provincial y la expresidenta. Cuáles fueron los pases de factura durante el acto platense y por qué asoma el fantasma de una inminente fractura electoral.


El peronismo bonaerense atraviesa horas críticas donde nadie regala nada. La disputa por la lapicera sumó un capítulo tenso durante el lanzamiento de los cursos formativos del PJ provincial. Aquel escenario montado en el Teatro Coliseo Podestá de la ciudad de La Plata evidenció fracturas expuestas. Las bases crujen bajo semejante presión.

Allí, Axel Kicillof intentó hacer equilibrio sobre arenas movedizas. Resulta evidente que el mandatario busca consolidar su armado propio evitando dinamitar los puentes orgánicos históricos. Sin embargo, sus evasivas generan enorme malestar entre aquellas primeras líneas cristinistas que exigen definiciones concretas. Nadie soporta más dilaciones.

El kirchnerismo paladar negro no acepta medias tintas ni titubeos electorales. Para esos militantes, cualquier dirigente que aspire a competir por la Casa Rosada está obligado a peregrinar hacia San José 1111. Los pases de factura resuenan con fuerza en los pasillos de la Gobernación.

Las revelaciones off the record muestran una brutalidad absoluta. "Cualquier peronista que quiera ser candidato del movimiento, debería ir a hablar con ella. Si no, está condenado a fracasar". Esta última frase marca el núcleo del ultimátum lanzado desde las entrañas camporistas. Así imponen condiciones.

Incluso, dentro de esa orga acusan de traición a quienes esquivan la foto. Los ortodoxos tildan de "garca" al exministro de Economía por no arrodillarse ante su mentora. Para graficar semejante exigencia, suelen mencionar cómo hasta Miguel Ángel Pichetto, adversario acérrimo, mantuvo recientemente un encuentro reservado con Cristina Kirchner.


La boba de Magario encendió la mecha


El acto de las mujeres del Movimiento Derecho al Futuro en Ensenada dejó mucha tela para cortar. Verónica Magario tomó el micrófono sorpresivamente y descolocó a propios o extraños. La vicegobernadora miró al gobernador y lanzó una propuesta picante que tensionó el ambiente. Fue una jugada audaz.

"Pero queremos pedirte que esa cruzada de mujeres sea para que vos seas el próximo presidente de los argentinos", arengó la exintendenta matancera. Semejante definición anticipada hizo sonar alarmas inmediatas entre los templarios de la doctrina K. Sienten que intentan jubilar prematuramente a su jefa indiscutida.

La respuesta del auditorio fue un hervidero caótico muy partido. Mientras un sector de la militancia bajaba el cántico pidiendo al titular del Ejecutivo provincial para la presidencia, otro grupo respondía exigiendo a los gritos libertad para la expresidenta. La postal reflejó el estado de confusión reinante en la Provincia de Buenos Aires.

Un día antes en La Plata, el líder bonaerense cerró su intervención intentando calmar a las fieras sedientas. Kicillof omitió pronunciarse sobre su candidatura pero recitó el infaltable rezo peroncho. "Viva Perón, viva Evita, viva Néstor y viva Cristina". Ese resultó el broche final.

En privado, en las roscas palaciegas del peronismo más intenso, los referentes de la orga K se cansan de decirles a los kicillofistas que si no se amoldan al liderazgo de Cristina romperán el cerco y armarán listas propias, solos o aliados a otros espacios afines como el massismo, el cordobesismo, Uñac, Pichetto u otros. La consigna es "ganamos todos juntos o no gana ninguno".

Los reproches internos no discriminan jerarquías dentro del ecosistema justicialista. Mientras los intendentes peronistas de PBA prefieren mirar hacia otro lado, los referentes más radicalizados piden cabezas. La lealtad se mide únicamente mediante demostraciones públicas de sumisión total.

Cualquier desvío doctrinario resulta castigado implacablemente por los celadores del modelo. Semejante nivel de exigencia convierte cada acto oficial en un verdadero campo minado. Nadie sabe exactamente cuándo detonará la próxima bomba destructiva.


El fantasma de la ruptura


Como venimos advirtiendo desde los informes de PrimeraPágina.info, esta novela oscura recién arranca. La presión para forzar una reunión bilateral seguirá escalando en estas semanas que siguen hasta que pase en Mundial y empiecen las definiciones. El operativo desgaste tiene un objetivo clarísimo: doblegar la voluntad política de quien administra el territorio más poblado de Argentina.

Nadie sobrevive nadando en este lodazal apostando a cierta neutralidad. Si el gobernador decide estirar su autonomía, enfrentará represalias armando listas y sufriendo posibles bloqueos legislativos. Semejante carnicería asoma sobre el horizonte electoral peronista. Todo pende de un hilo.

Esta guerra fría por el control absoluto del aparato partidario golpea la gestión diaria. Mientras los caciques miden fuerzas rosqueras, el ciudadano de a pie que viaja en el AMBA sufre las consecuencias de una administración distraída. La rosca política le termina ganando siempre a los problemas reales.


Lo que tenés que saber hoy

  • La orga camporista presiona ferozmente a Kicillof para que rinda cuentas.

  • Exigen una cumbre con Cristina como prueba de lealtad absoluta.

  • La desubivcada de Magario postuló "Axel Presidente" provocando ira en sectores ultrakirchneristas.

  • El cántico dividido en el Coliseo Podestá de La Plata evidenció graves grietas partidarias estructurales.

Más Noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias