El mercado laboral argentino empezó a mostrar una nueva señal de enfriamiento en las expectativas salariales. Según el último Index del Mercado Laboral elaborado por Bumeran, los trabajadores que buscan empleo solicitaron en abril un salario promedio de $1.784.840 brutos mensuales, lo que representó una baja de 0,09% respecto de marzo.
El dato no solo marcó un retroceso nominal, sino que además volvió a ubicarse por debajo de la inflación proyectada para el período. De esta manera, se consolida una tendencia que comenzó a observarse hacia fines de 2025, con pretensiones salariales que crecen cada vez menos e incluso alternan meses de caídas.
En términos interanuales, el fenómeno resulta todavía más evidente. Mientras las remuneraciones pretendidas aumentaron 13,44% en los últimos doce meses, la inflación acumulada alcanzó el 32,4%, profundizando la pérdida relativa frente al costo de vida.
La dinámica refleja un mercado laboral más cauteloso, con empresas que moderan contrataciones y postulantes que ajustan sus expectativas para mantenerse competitivos en un contexto económico todavía inestable.
El informe también exhibió fuertes diferencias según el nivel de experiencia requerido para cada puesto.
Los trabajadores junior solicitaron en promedio $1.354.695 mensuales, mientras que las posiciones semi senior y senior alcanzaron los $1.814.084. En tanto, los cargos de jefe o supervisor llegaron a una pretensión salarial promedio de $2.407.033.
La diferencia entre los puestos iniciales y los jerárquicos supera así el millón de pesos por mes.
Sin embargo, la evolución reciente no fue homogénea entre segmentos.
Los puestos junior mostraron un incremento mensual de 1,87%, mientras que las posiciones senior y semi senior crecieron 1,42%. La excepción apareció en los cargos jerárquicos, donde las pretensiones salariales cayeron 7,30%.
Especialistas del sector interpretan ese comportamiento como una señal de mayor prudencia entre empresas y candidatos en niveles ejecutivos, donde los procesos de contratación suelen ser más largos y los salarios considerablemente más altos.
Al analizar las pretensiones salariales por rubro, el área de Recursos Humanos apareció entre las mejores remuneradas tanto en posiciones junior como en niveles senior.
En el segmento junior, el ranking quedó encabezado por Recursos Humanos con un salario promedio pretendido de $1.528.125. Detrás se ubicaron:
En el otro extremo, el sector Comercial registró la remuneración pretendida más baja para puestos junior, con $1.154.688.
Para las posiciones semi senior y senior volvió a liderar Recursos Humanos, con una expectativa salarial de $2.152.500 mensuales. Luego aparecieron:
Por debajo quedó Marketing y Comunicación, con un promedio de $1.520.000.
El relevamiento también identificó los puestos específicos con salarios más altos dentro de cada categoría.
En los cargos de jefe y supervisor, el puesto mejor remunerado fue Auditoría, con una pretensión promedio de $4.125.000 mensuales.
Para los niveles semi senior y senior lideró Ingeniería en Petróleo y Petroquímica, con $3.650.000, mientras que en el segmento junior se destacó Ingeniería de Procesos, con $2.550.000.
Los datos confirman que sectores vinculados a energía, ingeniería y finanzas continúan concentrando las remuneraciones más elevadas del mercado argentino.
Del otro lado aparecen actividades con salarios considerablemente más bajos. Entre los puestos junior, Camareros registró el promedio más bajo con $850.000 mensuales. Para posiciones senior, Gastronomía quedó última con $1.000.000, mientras que en jefaturas el menor salario correspondió a Áreas Técnicas en Salud, con $1.137.500.
El informe de Bumeran también analizó qué sectores concentran mayor movimiento dentro del mercado laboral.
Entre los avisos publicados por empresas, el área de Ventas lideró con el 11,98% del total. Luego se ubicaron:
En cuanto a las postulaciones realizadas por trabajadores, el mayor volumen se concentró en:
La radiografía muestra un mercado laboral cada vez más heterogéneo, donde conviven sectores altamente competitivos y bien remunerados con otros que siguen rezagados frente a la inflación y la pérdida de poder adquisitivo.