En plena sesión ordinaria, el edil denunció que la recesión económica lo obligó a cerrar casi todos sus comercios en la costa, apuntó directamente contra las denuncias de corrupción de Manuel Adorni y acusó a Javier Milei de estar "entregando todo".
Mientras el peronismo local aplaudía de pie la catarsis, la cúpula libertaria reaccionó echándolo de forma inmediata del bloque. La voz de los comerciantes que se transformó en la peor pesadilla para el relato de la Casa Rosada.
El relato de la supuesta reactivación económica y el apoyo incondicional de las bases de la clase media al proyecto de Javier Milei chocó de frente con la cruda realidad del conurbano bonaerense.
El Concejo Deliberante de Ezeiza se transformó en el escenario de un cataclismo institucional para La Libertad Avanza cuando el concejal oficialista José Luis Michelena desató una furiosa andanada de críticas contra la cúpula de su propio partido.
Rompiendo cualquier tipo de disciplina de bloque, el edil se plantó en el recinto para verbalizar lo que muchos comerciantes callan por miedo a los escraches digitales:
"Nos están cagando a todos. Nos están vendiendo, nos están despedazando y no puedo soportar cerrar la boca simplemente porque no hay que acusar a Adorni. Que vaya preso si es culpable", disparó sin anestesia ante la mirada atónita de sus compañeros de bancada y los aplausos cerrados del peronismo local.
El estallido de Michelena no es una anécdota más en el mapa de las habituales rupturas legislativas.
A diferencia de los ediles electos en 2023 que respondían al armador Carlos Kikuchi, el comerciante de Ezeiza ingresó al cuerpo deliberativo en las elecciones legislativas de 2025, habiendo superado el riguroso filtro político que impuso la secretaria general Karina Milei y el coordinador provincial Sebastiant Pareja a través del referente local Nicolás Lemos.
En diciembre pasado, los voceros de las "Fuerzas del Cielo" lo presentaban con orgullo como "la voz de quienes todos los días producen, un representante de la economía real que busca menos trabas y un Estado que no asfixie".
Seis meses bastaron para que la recesión generalizada transformara al dirigente modelo en el principal denunciante del modelo libertario.
El corazón del reclamo de Michelena ancla en su propia billetera y en el termómetro de las barriadas populares de Ezeiza.
Durante su intervención, el ahora concejal independiente reveló el impacto de la crisis en su patrimonio familiar: "Yo tenía seis negocios en la costa y los cerré a casi todos".
A partir de allí, trazó un paralelismo demoledor respecto a la doble vara moral de la Casa Rosada para juzgar la corrupción, comparando la situación judicial de la Jefatura de Gabinete con la de la oposición:
"Le ponen una pulsera a la ex presidenta con razón o sin razón, desconozco porque no estoy en la Justicia, pero este tipo (Adorni) se lava las manos. Algunos quieren defender lo indefendible", fustigó.
La catarsis de Michelena escaló hacia aspectos estructurales e institucionales de la gestión de La Libertad Avanza, sumándose a los reclamos que se replican en el resto de la Provincia de Buenos Aires por el abandono de las funciones básicas del Estado.
"Las universidades no se tienen que cerrar, las rutas se tienen que reparar. No puede ser que nos cobren cinco impuestos diferentes para un automotor y las rutas destruidas. El presidente está entregando la Antártida, la precordillera, la cordillera, está entregando todo", denunció con dureza, exponiendo los cortocircuitos con sus pares de bloque que le exigían obediencia debida y silencio ante los medios de comunicación.

La reacción de la jefatura partidaria bonaerense fue fulminante para intentar contener los daños. Pocas horas después de finalizada la sesión, el armado de La Libertad Avanza emitió un comunicado oficial anunciando la expulsión de Michelena del bloque:
"Las recientes manifestaciones públicas evidencian una postura personal incompatible con el funcionamiento orgánico y el compromiso colectivo que exige LLA", justificaron desde las oficinas de Pareja.
Lejos de amedrentarse, el concejal redobló la apuesta este lunes, anticipando que conformará un espacio propio y dejando una advertencia letal sobre la pérdida de apoyo popular del gobierno en el primer cordón del conurbano.
"Elegí la política para servir, no para callar. Los mismos vecinos que antes pasaban a buscar la boleta para votar este proyecto de país, hoy me cuentan que no dan más. Que se quedaron sin trabajo. Que no llegan a fin de mes", remató el edil, desnudando el quiebre del contrato electoral con los sectores trabajadores y comerciales que financiaron la campaña de Milei.
Con el armado oficialista crujiendo en los municipios del sur del conurbano, la deserción de Michelena expone que la resistencia al ajuste ya no proviene únicamente de las estructuras del peronismo o de la militancia tradicional, sino del riñón de los propios dirigentes que salieron a vender la ilusión del cambio y hoy deben bajar las persianas de sus locales.
La rebelión del edil: El concejal José Luis Michelena estalló contra el rumbo económico y las denuncias de corrupción que salpican al Gobierno.
Expulsión inmediata: Tras acusar a Javier Milei de "entregar todo", la conducción provincial de LLA decretó su expulsión del bloque.
Golpe al karinismo: Michelena había ingresado en las listas de 2025 con el aval directo de Sebastián Pareja y la venia de la Casa Rosada.
Comercios en quiebra: El legislador confesó que la severa recesión lo obligó a cerrar cinco de sus seis locales comerciales en la costa atlántica.
El factor Adorni: Criticó la protección oficial al jefe de Gabinete y exigió que "vaya preso si es culpable", comparando el caso con el de la oposición.
Termómetro social: El edil advirtió que los propios votantes libertarios de Ezeiza hoy le reclaman por la falta de trabajo y la inflación.