La mecánica del negocio es un caso de estudio sobre cómo el Estado puede "armar a dedo" una licitación simulando competencia. Primero, se produjo el vaciamiento y la quiebra inducida de la IOSFA (Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad), lo que generó el escenario propicio para la intervención.
Luego, bajo el amparo del *DNU 88/2026, se creó la OSFFESEG, la nueva estructura que absorbería a los efectivos de Gendarmería y Prefectura.
Lo que se presenta como una "solución operativa" es, según el expediente EX-2026-28300658, una arquitectura cuidadosamente diseñada para desviar un flujo de caja mensual de 17 millones de dólares, correspondiente a la cobertura de 197.000 efectivos, retirados y sus familias.
El rastro de esta maniobra nos lleva al vaciamiento previo de la IOSFA y la creación apresurada de la OSFFESEG, en lo que parece ser el cierre de un negocio que ya tenía dueño antes de que se abriera el primer sobre.
El resultado final, anunciado con bombos y platillos por Monteoliva, es la adjudicación a Medicus. Aunque el Gobierno insiste en que hubo un proceso licitatorio con tres oferentes, las voces críticas señalan que se trató de un concurso "pavimentado": las condiciones técnicas y financieras estaban diseñadas para que, ante la complejidad de la gestión de una masa crítica de 197.000 afiliados, solo una empresa pudiera calificar.
No estamos ante una reforma menor. La administración de la salud de casi 200.000 personas representa un volumen de negocios que cualquier gigante de la medicina prepaga busca capturar.
Al centralizar los aportes y las cápitas en una sola entidad privada mediante esta nueva obra social, el Estado ha decidido, bajo la excusa de la "eficiencia", delegar un derecho básico a una empresa que ahora tiene garantizado un flujo mensual de 17 millones de dólares.
La preocupación de los efectivos, retirados y sus familias no es menor. Mientras el Gobierno celebra la "modernización" de la cobertura, el sistema pierde su carácter de seguridad social pública para transformarse en un servicio privado donde la rentabilidad —lógicamente— pasará por encima de la prestación.
La pregunta es inevitable: ¿por qué se vació la estructura estatal previa si el objetivo era simplemente contratar a un privado? La respuesta parece estar escrita en las páginas del expediente EX-2026-28300658.
Lo que se ha denominado "el elefante que pasa detrás" es la constante sustitución de funciones estatales por negocios privados de gran escala, bajo un relato de "déficit cero" y "motosierra".
Mientras se recorta en mantenimiento de rutas o en subsidios esenciales (como el de los pasajes gratuitos mencionados anteriormente), se facilita el desembarco de grandes grupos económicos en áreas sensibles como la salud de quienes deben custodiar las fronteras y la seguridad interna.
"Aunque simularon una licitación legal llamando a tres oferentes, el camino ya estaba totalmente pavimentado para beneficiar a Medicus."
Este es el trasfondo real que alimenta el descontento en las fuerzas. No se trata solo de dinero; es la pérdida de una red de contención institucional que funcionaba como parte integral de la carrera y el bienestar de los agentes de seguridad.
La velocidad con la que se ejecutó este cambio, junto con el blindaje mediático que lo rodea, coloca a este caso como uno de los pilares del esquema de negocios del actual gobierno para el año *2026*.
- El origen: Vaciamiento y quiebra inducida de la **IOSFA*.
- El instrumento: DNU 88/2026, que creó la nueva entidad (OSFFESEG).
- El beneficiario: Medicus, adjudicataria de la cobertura para 197.000 afiliados.
- La cifra del negocio: Flujo de **17 millones de dólares mensuales* en salud.
- La trampa: Licitación con tres oferentes donde las condiciones favorecían estructuralmente al adjudicatario final.
- El objetivo: Privatización de la cobertura médica de las fuerzas de seguridad bajo el pretexto de eficiencia.