El consumo masivo continúa sin mostrar señales claras de recuperación en la Argentina. Durante abril, las ventas en supermercados, autoservicios independientes, mayoristas y kioscos registraron nuevas caídas interanuales, reflejando que el ajuste en los hogares todavía impacta de lleno sobre las compras cotidianas.
El dato surge de un relevamiento de la consultora Scentia, que monitorea la evolución de distintos canales de venta, desde grandes cadenas y comercios de cercanía hasta plataformas de ecommerce y farmacias.

El informe confirmó que los consumidores continúan priorizando gastos esenciales y reduciendo compras consideradas secundarias o impulsivas. En ese contexto, las golosinas y snacks encabezaron las bajas del mes, mientras que el comercio electrónico volvió a consolidarse como el único gran ganador del mercado.
Las grandes cadenas de supermercados registraron en abril una caída interanual del 4,5%, acumulando una retracción del 5,2% en el primer cuatrimestre del año.
Dentro de ese canal, los productos impulsivos fueron nuevamente los más afectados, con una baja del 14,1% respecto de abril de 2025. También se verificaron retrocesos importantes en alimentos perecederos y bebidas sin alcohol.
Los autoservicios independientes también continuaron en terreno negativo. Según Scentia, las ventas descendieron 3% en abril y acumulan una caída del 4% entre enero y abril.
El escenario se repitió en los mayoristas, donde la baja alcanzó el 4,5%, mientras que kioscos y comercios tradicionales mostraron una contracción todavía mayor, del 4,8%.
La persistencia de estos números refleja que la recuperación del poder adquisitivo sigue siendo insuficiente para reactivar el consumo cotidiano, especialmente en sectores populares y de clase media.
La caída de las ventas ocurrió en paralelo con una desaceleración de los precios. Según datos del INDEC, los alimentos aumentaron 1,5% en abril, por debajo de la inflación general del mes, que fue del 2,6%.
Entre los productos que más subieron aparecieron la cebolla, la lechuga, la batata, la naranja y el queso cremoso.
Sin embargo, la moderación inflacionaria todavía no logra traducirse en una mejora concreta del consumo. El comportamiento de las ventas muestra que gran parte de los hogares continúa destinando sus ingresos a cubrir gastos básicos y mantiene limitadas las compras no esenciales.
En paralelo, las bebidas fueron una de las pocas categorías que lograron escapar de la tendencia negativa. Tanto las alcohólicas como las sin alcohol registraron incrementos que llegaron hasta el 6,7% interanual.
En contraste con los canales tradicionales, el ecommerce volvió a mostrar un fuerte crecimiento durante abril. Las ventas online aumentaron 40,4% interanual, consolidándose como el segmento de mayor expansión del mercado.
Dentro de las operaciones digitales, el rubro alimentos explicó el 60,7% de las ventas.
De todos modos, el crecimiento del comercio electrónico todavía no alcanza para compensar la caída del volumen general de consumo, ya que supermercados y comercios físicos continúan concentrando la mayor parte de las operaciones.
Las farmacias, por su parte, fueron el único canal presencial que logró cerrar abril con resultado positivo, aunque apenas registraron una mejora del 0,1%.
Pese a ese leve repunte, el acumulado anual del sector todavía permanece en negativo, con una caída del 1%, reflejando que la recuperación del consumo masivo sigue siendo uno de los principales desafíos de la economía argentina.