“La verdad es que con el cambio de coordinador de La Libertad Avanza en la sección las cosas mejoraron. Dejaron de ser piqueteros, de votarnos todo en contra y empezamos a entendernos un poco mejor”, confesó un intendente amarillo aliviado.
Esta sorpresiva revelación macrista desnuda la brutalidad de la rosca territorial que hoy administra el oficialismo nacional. La fractura expuesta durante las recientes elecciones de 2025 dejó sangrando la estructura violeta en PBA, obligando a Karina Milei y a su armador todoterreno, Sebastián Pareja, a intervenir rápidamente.
El último cierre de nóminas provocó que varios jefes comunales del PRO huyeran buscando refugios electorales alternativos. Dirigentes puros como Pablo Petrecca de Junín o María José Gentile de 9 de Julio, se abroquelaron en Somos Buenos Aires, mientras que Javier Martínez de Pergamino migró hacia Hechos, histórico sello de los hermanos Passaglia. Semejante sangría escaló hasta trabar decenas de concejos deliberantes, forzando a la Casa Rosada a pasar la guadaña sobre su propia tropa.
Pese al caos reinante, el ejército libertario engordó notablemente sus bancas desplazando a los inefables tuiteros oficialistas. Bajo la novedosa tutela de Juanes Osaba, quien suplantó al caputista Agustín Romo (hoy vicepresidente cameral), el bloque de diputados sumó veinte incondicionales.

El parejismo le arrebató ese terreno clave a la agrupación de Santiago Caputo integrando a Gastón Abonjo, Francisco Adorni, Maximiliano Bondarenko, Geraldine Calvella y Jazmín Carrizo. La inmensa tropa legislativa se completa garantizando estricta obediencia partidaria frente a las demandas provinciales.
Allí comulgan pasivamente María Fernando Coitinho, Oriana Colugatti, Analía Corvino, Héctor Gay, Oscar Liberman, Pablo Morillo, Luis Ontiveros, Carla Panelli, Sofía Pomponio, María Florencia Retamoso, Nahuel Sotelo, Ramón Vera Chávez y Mariela Vitale. Semejante estructura coral demuestra cómo el Ejecutivo nacional blindó inteligentemente sus intereses frente a cualquier amenaza disidente interna.
En la Cámara Alta, el panorama resulta igualmente verticalista bajo la conducción exclusiva del senador Carlos Curestis. Ese selecto espacio cuenta además con figuras sumamente heterogéneas como Analía Balaudo, María Florencia Arietto, María Luz Bambaci, Gonzalo Cabezas, Matías De Urraza, María Cecilia Martínez, Luciano Olivera, Marisa Pirillo y Betina Riva. Allí también se respira ese denso clima de purga silenciosa que busca asegurar el poroteo favorable durante cada votación crucial.

La primera movida fuerte ocurrió sobre el conurbano, donde los viejos punteros virtuales fueron velozmente desplazados por operadores clásicos. En la Primera Sección, el legislador Olivera tomó el mando jubilando sorpresivamente a Andrea Vera, hija del tradicional cacique morenense Ramón Vera. El objetivo innegociable de la secretaria general es limpiar urgentemente la dañada imagen pública evitando los recurrentes dolores de cabeza que generaba la inexperiencia arribista.
La situación más escandalosa se vive al sur del área metropolitana, ese histórico e inexpugnable bastión peronista. Fabricio Martínez, flamante líder en la Tercera Sección, arrastra un prontuario pesado siendo el antiguo jefe de la barra brava del club Deportivo Laferrere. Esta designación confirma que para intentar gobernar La Matanza, las proclamadas fuerzas anticasta utilizarán idénticos métodos punteriles que el justicialismo tradicional.

Mientras tanto, el profundo interior muestra otra cara sumamente diferente, mucho más pragmática y acomodaticia. Ezequiel Saccani, ex alfil de Facundo Manes forjado junto a Emilio Monzó, agarró el timón en la Segunda Sección reemplazando a la nombrada diputada Corvino.
En la Cuarta Sección, Gustavo Bories mantiene su poderío combinando su banca en Trenque Lauquen con la codiciada jefatura regional de ANSES.
Ese mismo esquema profundamente conservador se repite hacia los distritos australes, donde la casta sobrevive intacta. Franca Grippo Harrington controla absolutamente la Sexta Sección apelando sin ruborizarse a su extenso linaje de legendarios intendentes bahienses.
Estas determinaciones periféricas dejan en evidencia que el proyecto presidencial negocia abiertamente sus banderas fundacionales cuando necesita consolidar poder territorial contante y sonante.
Los pésimos guarismos obtenidos en el centro geográfico forzaron el inmediato despido del funcionario estatal Alejandro Speroni. Su lugar de la Séptima Sección fue usurpado por Pablo Di Salvo, hombre proveniente del círculo estrecho libertario nacido en Chillar y recientemente ungido director nacional. Ese veloz enroque ejecutado magistralmente busca construir una verdadera maquinaria electoral altamente eficiente, centralizando toda decisión sin miramientos.

Para sellar estas modificaciones estructurales, la platense Micaela Fragasso tomó el control de la Octava Sección. A nivel general, el mando supremo recayó sobre el legislador nacional Alejandro Carrancio, amo total de la Quinta Sección junto al provincial Abonjo.
Este férreo candado verticalista pretende disciplinar rápidamente a los concejales díscolos que osaron armar bloques propios o cuestionar el severo ajuste económico.
Dicho escenario flamante divide el vasto territorio bonaerense en tres macrorregiones claves facilitando bajar línea violentamente. El AMBA quedó coordinado por perfiles variopintos como el exjuez de faltas Rafael De Francesco, Juan Pedro Aquino de Almirante Brown y el titular del PAMI platense, Gastón Álvarez. Semejante jugada ajedrecística pretende abroquelar a la dispersa dirigencia urbana para lograr perforar finalmente al kirchnerismo dentro de su propia madriguera electoral.
Las restantes zonas productivas responden ahora a figuras orgánicas muy sumisas que no levantan nunca la voz. En el eje Centro-Norte, asumen la pergaminense Carla Lantella, el excooperativista trenquelauquense Carlos Urtizberea y el azuleño Juan Ignacio Furiasse, estrecho allegado a Diego Valenzuela. La Región Sur completa todo este andamiaje con Emiliano Recalt y Juan José García, garantizando así un bloque monolítico pensando exclusivamente en las urnas venideras.
Lo que tenés que saber sobre la purga libertaria
La mesa chica presidencial eyectó a los coordinadores conflictivos buscando seducir a los desencantados alcaldes macristas.
El poderoso armador bonaerense asestó un golpe letal desplazando a las figuras ligadas al Mago del Kremlin.
Un cuestionado exlíder barrabrava matancero asumió formalmente el control de una de las zonas más calientes del país.
El marplatense Carrancio fue coronado comisario político absoluto de todos los ediles oficialistas provinciales.
Esta feroz reestructuración territorial buscará imponer proyectos locales calcados para pavimentar la vital contienda ejecutiva de 2027.