Hasta hace apenas unas horas, los sondeos previos anticipaban una pelea voto a voto por el segundo lugar entre de la Espriella y la candidata del uribismo tradicional, Paloma Valencia.
Sin embargo, la jornada electoral demostró que el descontento social prefirió saltarse los pasos intermedios. La elección se polarizó de manera drástica y todo el voto castigo concentró sus fuerzas en la figura del abogado caribeño en la misma primera vuelta.
Pero el verdadero drama de la noche se vivió en los búnkeres de la derecha tradicional. En un calco exacto de lo que ocurrió en Argentina en 2023 —cuando Patricia Bullrich corrió a abrazar a Javier Milei la misma noche de su derrota sin consultar a Mauricio Macri—, la senadora Paloma Valencia, que quedó tercera con un catastrófico 6% de los votos, no esperó ni a que terminara el escrutinio para enviar guiños de alianza hacia de la Espriella.
Esta jugada unilateral representa un golpe letal y la marginalización definitiva de Álvaro Uribe, el histórico titán de la política colombiana, quien ve cómo su estructura se desintegra ante la nueva ola libertaria.
Con un discurso disruptivo y anti-sistema, de la Espriella cosechó el 43% de los votos, relegando al segundo puesto al senador Iván Cepeda (el delfín del presidente Gustavo Petro), quien obtuvo el 40% a pesar de arrancar como el gran favorito.
En esta cobertura de PrimeraPágina.info, te contamos cómo se gestó el fenómeno y el impacto geopolítico que ya celebra la Casa Rosada.
Con los números de Valencia volcándose orgánicamente hacia el outsider, el camino hacia el balotaje del próximo 21 de junio se perfila prácticamente como un trámite para la derecha radical.
Al confirmarse la tendencia, de la Espriella apeló a la clásica retórica felina que popularizó el gobierno argentino:
"¡Vamos a derrotar la tiranía y el absolutismo! Pasamos a segunda vuelta gracias a los más de 10 millones de colombianos que respondieron al rugido. ¡En 21 días haremos historia! Los espero en el cubo de cristal del Malecón del Río, para celebrar juntos esta victoria".
El impacto de este resultado cruzó las fronteras de inmediato. En los despachos de Buenos Aires, Santiago de Chile y Quito, referentes como Javier Milei, José Antonio Kast y Daniel Noboa celebraron la performance del colombiano como propia. A nivel internacional, figuras de peso en Washington como Marco Rubio y Christopher Landau festejaron el freno al petrismo, en sintonía con una revelación que sacude los círculos diplomáticos: el propio Donald Trump habría enviado semanas atrás a un emisario personal para respaldar discretamente la campaña de de la Espriella.
A pesar del trago amargo que significa perder el invicto de las encuestas, el campamento de Iván Cepeda demostró que el proyecto del Pacto Histórico mantiene raíces profundas. El candidato de Petro confirmó que la izquierda colombiana posee un piso de acero de 40 puntos, sumando más de un millón de votos respecto a la elección presidencial de 2022. Además, el oficialismo viene de ser la fuerza más votada en las legislativas de marzo, por lo que retendrá el control mayoritario tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes.
De todas formas, una eventual victoria de de la Espriella en junio herirá de gravedad al eje progresista latinoamericano, debilitando la alianza regional construida por Claudia Sheinbaum en México y Lula da Silva en Brasil, quien en octubre de este mismo año deberá revalidar su liderazgo en unos comicios sumamente complejos frente al bolsonarismo.
El León del Caribe: Abelardo de la Espriella sacó el 43% de los votos capitalizando el voto "anti-sistema".
Delfín herido: Iván Cepeda (Petro) quedó segundo con el 40%, a pesar de liderar los sondeos previos.
Fin de época: El uribismo colapsó en un lejano tercer puesto con apenas el 6% de los sufragios.
Pacto exprés: Al igual que Bullrich con Milei, Paloma Valencia abandonó a Uribe y se alineó con de la Espriella la misma noche electoral.
Balotaje decisivo: La segunda vuelta se definirá el próximo 21 de junio, con la derecha como favorita para recuperar el poder.