Impulsados por el influyente CEO de Techint, Paolo Rocca, y con el respaldo de los principales popes del establishment que temen un colapso del modelo libertario, Mauricio Macri y Patricio Bullrich decidieron empezar a caminar por separado pero coordinados, con un objetivo nítido: constituir una alternativa de centroderecha tradicional ante el desgaste del plan de Javier Milei.
La tregua entre los fundadores del PRO no nació por generación espontánea, sino por la presión del verdadero motor del círculo rojo local.
Semanas atrás, en su imponente casona de Martínez, el empresario ítalo-argentino Paolo Rocca recibió a Mauricio Macri para transmitirle una preocupación extendida en la UIA y los sectores productivos.
La falta de resultados del modelo de Milei en la economía real y los sucesivos desplantes del Ejecutivo ponen en serio riesgo la gobernabilidad, dejándole el camino servido para el regreso de la izquierda encarnada en Axel Kicillof.
La orden de Rocca fue directa: Macri debía acercarse a la senadora Bullrich para amalgamar una "derecha racional".
El expresidente acató y concretó la cita secreta la semana pasada. Quienes supieron de los detalles del encuentro confiaron que el feeling entre ambos fue total.
Macri logró entusiasmar a Bullrich con la idea de presentarse como opciones superadoras a la gestión libertaria.
"La dejé aceleradísima", se ufanó el exmandatario días después ante sus íntimos. El plan trazado estipula que ambos armarán sus proyectos políticos por carriles separados para captar diferentes perfiles del electorado y, al llegar al año electoral, definirán mediante encuestas quién está mejor posicionado para imponerse en un eventual balotaje.
Con el pacto bajo el brazo, Macri cruzó el charco hacia Colonia del Sacramento, Uruguay, para mantener una cumbre exclusiva con los empresarios más poderosos de la región, entre los que destacaban Marcos Galperín, Jonathan Kovalivker, Ignacio Sáenz Valiente, Gabriel Sánchez Catena y Eduardo Bastitta.
Allí, el presidente del PRO blanqueó que el operativo contra Milei está "lanzadísimo". El exjefe de Estado les pidió explícitamente apoyo en las plataformas de medios y les presentó a un interlocutor clave —cuyo nombre impactó a los comensales— para coordinar el financiamiento de la ingeniería electoral.
Macri está convencido de que el Presidente pagará un costo político impagable por el ajuste y presagia que Luis "Toto" Caputo no llegará al final del mandato como ministro, lo que abrirá una ventana de fuerte incertidumbre que requerirá previsibilidad institucional.
Por su parte, Bullrich no se quedó de brazos cruzados y ya comenzó a internacionalizar su armado. La senadora incorporó a su equipo de campaña a consultores estrella que vienen de coronar a Nasry "Papi a la Orden" Asfura como nuevo presidente de Honduras.
Entre ellos se destaca el cubanoamericano Carlos Díaz-Rosillo, exfuncionario de la primera presidencia de Donald Trump.
El nexo para este desembarco clave fue el consultor Andy Rivas, un hombre con acceso directo al Departamento de Estado y mano derecha del empresario de seguridad Mario Montoto, histórico sponsor político de la exministra.
El primer síntoma público de este pacto secreto se materializó este lunes en el Congreso. Horas después de su charla con Macri, Patricia Bullrich dinamitó los puentes con la Casa Rosada al publicar un explosivo tuit en el que desafió abiertamente una orden directa de Javier Milei.
La senadora avisó que no acatará la directiva oficial de votar el retiro del pliego para jueza de María Verónica Michelli, cuñada del periodista Hugo Alconada Mon.
La rebelión legislativa es total: el PRO ya no actúa como el furgón de cola de los libertarios, sino como una fuerza dispuesta a disputar el poder real.
El pacto secreto: Macri y Bullrich se reunieron para coordinar candidaturas paralelas rumbo a las próximas elecciones presidenciales.
El pedido del Círculo Rojo: Paolo Rocca (Techint) fue el armador intelectual de la reconciliación para evitar un retorno de Axel Kicillof.
La cumbre de Colonia: Macri le presentó el proyecto electoral a empresarios líderes como Galperín y Bastitta, pidiendo blindaje mediático.
Giro Trumpista: Bullrich sumó a asesores vinculados al trumpismo y al Departamento de Estado norteamericano a través de Mario Montoto.